El “dabigatrán” se puede combinar con vitamina k, analgésicos y antibióticos

Nuevo fármaco baja el riesgo de embolia

Desde hace 50 años, los pacientes con enfermedades crónico degenerativas que desarrollaban fibrilación auricular sólo eran tratados con medicamentos orales, como la warfarina o cumarina.
  • 2010-03-16•Tendencias

El evento del Colegio Americano de Cardiología reúne a más de 30 millones de médicos del mundo.
El evento del Colegio Americano de Cardiología reúne a más de 30 millones de médicos del mundo. Foto: Especial

Una de las mayores investigaciones médicas presentadas durante la 59 Sesión Anual de Ciencia (ACC.10) en Atlanta, por involucrar a 18 mil 113 personas, de 44 países, entre estos México, reveló que ya es posible que un hipertenso, diabético o con alguna patología coronaria asociada a la fibrilación auricular, disminuya los riesgos de sufrir algún evento cerebral vascular, una trombosis, así como hemorragias que deriven en la muerte del paciente.

Durante el máximo congreso internacional de cardiología, que reunió a más de 30 millones de médicos de distintos países, Jonas Oldgren, investigador del Hospital de Uppsala, Suecia, explicó que en el mundo entero y desde hace 50 años, los pacientes cenfermedades crónico degenerativas, que ya desarrollaron fibrilación auricular, sólo eran tratados con medicamentos orales como la warfarina o cumarina.

Esos tratamientos consisten en una alternativa oral médica que tienen una serie de factores adversos, por ejemplo, si al enfermo con fibrilación auricular se le ocurre consumir un taco cargado de vitamina K, es decir, con lechuga, cilantro, acelgas, espinacas o cualquier vegetal verde, disminuye la acción de dichos fármacos y, por lo tanto, aumenta el riesgo de sufrir algún derrame cerebral o una embolia.

Pero si esa personas evita todo lo relacionado con la vitamina K, pero combina dicho anticoagulante con analgésicos o antibióticos, de igual forma, puede desarrollar hemorragias internas, que pueden o no derivar en la muerte. Además, es necesario que cada mes el enfermo sea checado en sus niveles de anticoagulación, lo que significa sacarle sangre para evitar desordenes y ajustar la dosis del fármaco.

Actualmente, expuso Oldgren, se cuenta con una nueva opción terapéutica llamada “dabigatrán”, la cual, en dosis altas —150 gramos, dos veces al día— no sólo resulta tolerante a la vitamina K o a la combinación de analgésicos o antibióticos, sino que además demostró que las personas con dichos padecimientos lograban una sobrevida hasta 4 años mayor con este fármaco.

De igual manera, refirió el expositor sueco, con el “dabigatrán” ya no es necesario sacarle sangre a la persona ni realizar el ajuste mensual, porque la dosis es la exacta y su única reacción adversa es que ocasiona cierta gastritis, la cual, dijo, disminuye con el paso del tiempo.

Jonas Oldgren explicó que “dabigatrán” se encuentra actualmente sometida para su aprobación ante la FDA (Food and Drug Administration) y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), y una vez que se logre su autorización, se renovarán los catálogos médicos internacionales a efecto de incluir dicho tratamiento entre la población enferma con fibrilación auricular.

La fibrilación auricular se caracteriza por palpitaciones rápidas, taquicardia, mareo, falta de aire, cansancio, ritmo irregular cardiaco lo que provoca que la cantidad de sangre que expulsa el corazón por minuto disminuya en 20 por ciento. “Esto se asocia directamente con la vejez, 1 de cada 4 mayores de 70 años va a experimentar fibrilación auricular”, aseveró Antonio González-Hermosillo, subdirector de imagen cardiovascular del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez (INC).

A su vez Carlos Martínez, del INC, precisó que “el corazón tiene aurículas, la derecha y la izquierda, y dos ventrículos. La sangre pasa de las aurículas a los ventrículos, con una cooperación de 30 por ciento, pero si se pierde este ritmo normal, entonces, la sangre ya no circula, comienza haber remanentes, un desorden que ocasiona accidentes cerebrovasculares o embolias en otra parte del organismo”.

En el INC, añadió el también presidente de la Sociedad Mexicana de Cardiología, el infarto se asocia con la hipertensión y con la diabetes, “haciendo un cálculo de lo que pasa en Estados Unidos y el número de población en México, estimamos que hay alrededor de 25 mil pacientes infartados sólo en el Distrito Federal, y en todo el país asciende a 250 mil al año, claro no todos son fibrilación auricular”.

En México, precisó Martínez, la obesidad, hipertensión y la diabetes forman parte de los padecimientos crónicos más comunes. “Los pacientes mayores de 40 años tienen hasta 40 por ciento de probabilidad de ser hipertensos, y si no están bien controlados desarrollan cardiopatías hipertensiva, que modifica el corazón, lo que causa fibrilación auricular.

“Actualmente estamos tratando de elaborar los censos para tener cifra exactas, la cual, sin duda, es muy alta”, abundó el especialista.

En el Instituto Nacional de Cardiología (INC), precisó, de cada 100 hipertensos, por lo menos 10 tienen fibrilación auricular, y si no recibe un tratamiento adecuado puede morir, o bien, sufrir un deterioro muy grande en su calidad de vida a causa de una embolia cerebral que deja a la persona casi invalida.


El padecimiento

En México hay aproximadamente 5 millones de personas con fibrilación auricular y hasta 20 por ciento al año puede sufrir una embolia cerebral.

Este padecimiento es la arritmia crónica más frecuente, su prevalencia se estima en 0.4% de la población, además de que se asocia con la hipertensión arterial por lo menos en 10% de los casos registrados.

El INC atiende en promedio a 800 pacientes anuales con cardiopatía isquémica. El costo del tratamiento asciende a más de 100 mil pesos si se cuenta con un esquema de seguridad social y en un hospital privado supera los 300 mil pesos.

Atlanta, Georgia/Blanca Valadez