A los trabajadores, la factura de la crisis

Florecientes de nuevo, en parte gracias a los apoyos públicos masivos que evitaron que sucumbieran, los bancos, sin ningún escrúpulo, están especulando ahora contra los Estados que les tendieron la mano, haciendo subir el costo de los préstamos públicos, y agravando así, como en Grecia, el problema de los déficits de los cuales ellos mismos son el origen.
  • 2010-03-14•Fin de Semana online

La organización de derechos humanos Amnistía Internacional declaró a finales su preocupación frente a la posibilidad de que Frontex recurra a tecnología militar de vigilancia para evitar el procesamiento de solicitudes de asilo en Europa.
La organización de derechos humanos Amnistía Internacional declaró a finales su preocupación frente a la posibilidad de que Frontex recurra a tecnología militar de vigilancia para evitar el procesamiento de solicitudes de asilo en Europa. Foto: Archivo

Con el implacable determinismo de un mecanismo de relojería, la crisis financiera privada se mutó en crisis de finanzas públicas, resalta el economista Frédéric Lordon (“La urgencia del contra-choque”, Le Monde Diplomatique) al describir el proceso por el cual los gobiernos de Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo aumentaron su endeudamiento fiscal al hacer frente al brutal ralentizamiento de la actividad económica y las abismales pérdidas de ingresos fiscales”.

La explosión de deudas y de déficits públicos, agrega el autor del libro La Crise de Trop. Reconstruction d’un monde failli (Fayard) es más el producto de “la mediación ampliada de la macroeconomía” que de los planes de salvamento del sector financiero, y por eso mismo “no hay escapatoria” ni será posible un “milagroso restablecimiento”.

En las últimas semanas, con la crisis de las finanzas públicas en Grecia y signos de que otros países seguirán el mismo camino, economistas europeos abordan el tema del “costo social” de los “planes de austeridad” que esos Estados deberán aplicar.

Lordon afirma que “florecientes de nuevo, en parte gracias a que los apoyos públicos masivos en esta coyuntura han evitado que mueran por segunda vez bajo la explosión de las malas deudas”, los bancos, sin ningún escrúpulo, se han puesto a especular contra los Estados que los sacaron del socavón, haciendo subir el costo de los empréstitos públicos y agravando con ello el problema de los déficits de los cuales ellos mismos son el origen.

El costo público de la crisis no se limita a lo que pudo costar el rescate del sector financiero en préstamos y en dinero a tasas de interés nulas o negativas, sino a los costos que los Estados han tenido que asumir por el desempleo y la caída de los ingresos tributarios, como señalan Marshall Auerback y Rob Parenteau (Naked Capitalism) al analizar el caso de Letonia, país báltico cuya economía sufrió una contracción de 20% en 2009, y donde los salarios bajaron 12% en 2009 respecto a 2008.

Viraje pernicioso

A lo que asistimos, según Lordon, es a un viraje que lleva a que además de sufrir la recesión económica, los trabajadores “deberán pagar el ajuste presupuestario” y sufrir los costos de los programas de desmantelamiento del Estado “de una amplitud jamás vista en proporción de la explosión de las deudas y déficits públicos”.

No se trata ya de “reformas incrementales” como las aplicadas desde hace décadas, sino de un “cambio de naturaleza”, con la “constitucionalización del equilibrio presupuestario” que conducirá a la “destrucción del Estado social” en países como Francia.

La “paradoja de la frugalidad” estatal será evidente tanto en Grecia como en muchos otros países cuando la recaudación fiscal baje por la caída de los ingresos de los empleados, trabajadores y jubilados, ahondando así los déficits fiscales que llevarán a un aumento del costo del servicio de la deuda pública y acentuarán este círculo vicioso, del cual los principales beneficiarios serán los rentistas y el sector financiero que especulan con la desgracia colectiva.

Este proceso que hizo mutar la crisis de la finanza privada en crisis de finanzas públicas, según Lordon, seguirá su curso y la próxima etapa será la mutación de la crisis de finanzas públicas en crisis política.

En Islandia la abrumadora mayoría de la población rechazó en un plebiscito asumir el pago de la deuda de un banco islandés a bancos extranjeros, lo que constituye un “repudio de la deuda”, solución que no descarta el economista francés Laurent Cordonnier.

La crisis política ya está en curso, pero como señala el analista canadiense Thomas Walkom (Toronto Star) por el momento la ideología neoliberal ha logrado “dar un vuelco” a los resentimientos de clase: “El foco del enfurecimiento no es el capitalista presuntuoso sino sus trabajadores sindicalizados, con trabajos asegurados, planes de pensión y buenos salarios”.

Los grandes partidos socialdemócratas europeos que en el pasado formaron parte de la dirección de las luchas populares están ahora del “otro lado” de las barricadas, o sea en el gobierno y aplicando los planes de austeridad, como en Grecia, España y Portugal. Y donde están en la oposición, como en Francia, carecen de programa y presencia para dirigir la lucha que se avecina.

Lordon señala que es útil recordar “que un grupo que no es naturalmente malo” podrá convertirse en muy malo a fuerza de maltrato y de hallarse en una situación en la cual se le ha repetido sin cesar que no hay salida alguna, mas allá de seguir sufriendo el maltrato.

Alberto Rabilotta. Marsella