Nada de acostaditas sin compromisos
2010-03-14•Qrr
Los homosexuales dieron su brazo a torcer; los panistas, no. El senador Madero dijo que las alianzas PAN-PRD no son un matrimonio. Pero don Beltrone, como padrino de la novia, exigió seriedad: “Si no son un matrimonio, tampoco podríamos decir que es una acostadita sin compromiso. Debe haber un compromiso... para que las cosas funcionen”. Aquí otras recomendaciones para que la nueva pareja sea bien vista en sociedad.
Nomás de manitas sudadas. No queremos que cataloguen al PRD como “mujer de mala fama”, ni que el diputado Óscar Levín los vuelva a llamar pervertidos.
No comerse el pastel antes del recreo. Los comprometidos deberán esperar hasta la noche de bodas para ponerle Porfirio Muñoz Ledo al niño.
Las manos donde las podamos ver, nada de besos olímpicos ni agarrones de pierna.
El matrimono es la muerte del romanticismo, así que PAN y PRD deben disfrutar sus últimos arrumacos.
Como dijo Alfonso de Lamartine: “Cuando el amor ha sido una comedia, forzosamente el matrimonio tiene que derivar en drama”. Que no nos sorprenda si algún día el PRD se va como las chachas o sale alguna telenovela inspirada en esta relación de amor odio.
Hasta que la muerte los separe. Pero no se preocupen, siempre pueden formar nuevos partidos.
Una dama en la mesa y una concertación en la cama para que el matrimonio tenga éxito.
Si el PAN es el marido, el PRD la marida, el PT y Convergencia son los bastardos sin gloria.
Lo mejor del matrimonio es el divorcio, pero el problema es cuando los bienes son mancomunados. ¿Cómo se reparte un Estado?
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