Salud sexual

La cumbia de las tricomonas

Si la infección no se atiende a tiempo, puede condicionar a otro tipo de infecciones agregadas, como el virus del papiloma humano.
  • 2010-03-13•El Sexódromo

Ilustración: Sandoval

Todo es posible en el reinado de la vagina. Cual dimensión desconocida, lo mismo acoge —literalmente— a personajes de percha curiosa, como el pene, que a protozoarios unicelulares que generan infecciones espeluznantes. Pero no teman, queridos lectores. La mayoría de estas enfermedades tienen solución, como lo hemos hablado ya en este espacio. Hoy toca el turno de develar los misterios de (entra música de suspenso)… ¡la tricomoniasis!

¿Cómo se contagia, a quién aqueja, qué aspecto tiene? Acudimos con el doctor Francisco Flores, gerente médico marketing de Sanofi-Aventis, para que nos explicara de este enemigo púbico número uno de las mujeres. Presten atención.

(Entra la “Cumbia de los amantes”). “Las tricomonas son parásitos unicelulares que comúnmente se encuentran en la vagina. Sus síntomas incluyen un flujo vaginal espumoso, amarillo verdoso con un fuerte olor a pescado. Aunque muchas mujeres confunden la tricomoniasis con otras infecciones vulvovaginales, los síntomas son diferentes. La candidiasis, por ejemplo, causa mucha comezón y el flujo es blanquecino adherente, tipo queso cottage”, revela el ginecólogo.

Lo peor de todo, amigas, es que estos parásitos no bailan solos las cumbias. Aparecen, casi en un 60 por ciento de los casos, en paquete de dos, cual Choco Roles del terror: “Es común que se presenten mixtas, es decir, que al mismo tiempo haya presencia de tricomonas y de cándida. Por ello, se necesita acudir a un especialista o a un médico general con experiencia que pueda, a través de un examen con microscopio o análisis de laboratorio, determinar las causas”.

(Entra, lectores, “La cumbia del pajarito”). El doctor Flores continúa: “Se trata de una infección de transmisión sexual. La mayoría de las veces los hombres son portadores asintomáticos. Por un par de semanas tienen un poco de ardor al orinar, molestias a nivel peneano, pero esto desaparece. Sin embargo, se quedan con el parásito, por lo que son capaces de contagiar a la pareja. Mientras no lo traten pueden tenerlo toda la vida” (regresa la música de suspenso).

Por ello es primordial que cuando se diagnostica en una mujer, se le trate a ella y a su compañero, porque si no es así se genera un círculo vicioso al reinfectarse cada vez que tengan relaciones sexuales. Así que, por favor, señores, chavos, cuando su chiquita del amor les diga que deben seguir el tratamiento por una infección de este tipo no empiecen con sospechosismos, que en una de esas ustedes fueron el foco de infección. Tampoco se echen la bolita. Simplemente sigan con el tratamiento, que dura de cinco a siete días, y quedarán rechinando de limpios.

¿Qué pasa con los hombres que no tienen una pareja estable? ¿Cómo saben si son portadores? El ginecólogo afirma que “hay estudios en los que se toma una muestra del líquido uretral del hombre y se manda analizar. Por desgracia, no es nada común que lo hagan”. La infección también se puede transmitir en relaciones homosexuales femeninas al haber contacto a nivel vaginal de una con la otra o al compartir juguetes sexuales.

Escuchamos ahora una cumbia alegre: “El tratamiento es sencillo, a base de metronidazol, que se puede conseguir en combinación con centella asiática para evitar ulceraciones que se pueden dar en el cuello uterino. El medicamento ayuda a cicatrizar. A ellos se les da el metronidazol solo. La higiene íntima femenina diaria es un factor importante. Existen productos a base de ácido láctico y lactosérum a manera de champú (como Lactacyd), que ayudan mucho, además, claro, del uso del preservativo para evitar el contagio”.

Si la infección no se atiende a tiempo, puede condicionar a otro tipo de infecciones agregadas, como el virus del papiloma humano o infecciones virales que pueden derivar en cáncer. Así que, compañeros, si presentan síntomas, en lugar de bailar “La cumbia de las tricomonas”, acudan a su médico. (Entra música festiva). FIN.

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El Buzón de Verótika

Quisiera saber si el empleo de bombas de vacío, conocidas como pussy pumps, que las mujeres se colocan en la vulva, pueden causar alguna lesión en la vagina y qué efecto tienen en cuanto al placer; de igual forma, si las que se colocan en pezones pudieran causar algún daño si se abusa de su uso en los senos.
Curioso

Amigocho:

Como bien dices, las bombas vaginales están integradas por una base ahuecada de silicón que se ajusta sobre la vulva, la cual va unida a una sonda que llega hasta una pera de goma que debes apretar y soltar para bombear. A los pocos segundos de ejercer esta acción, la usuaria notará cómo sus labios vaginales y el clítoris se dilatan, haciéndose más sensibles.

La comercialización de este objeto fue aprobado aproximadamente en el año 2000 por la agencia federal que controla los medicamentos y la alimentación en Estados Unidos (FDA) bajo la premisa de que al aumentar la vascularización de la zona genital externa femenina puede aumentar el placer e, incluso, ayudar a combatir algunas disfunciones sexuales de la misma manera en que lo hiciera (antes de que aparecieran pastillitas que mejoran la erección) la bomba de vacío contra la disfunción eréctil masculina.

La succión sobre el clítoris, dicen, eleva el flujo sanguíneo hacia este órgano. Al aumentar la vascularización, se ejerce una acción sobre la rica inervación de la zona y se mejora la capacidad de excitación, la lubricación de la vagina, la sensación y la calidad del orgasmo. Lo ideal, dijo tras la aprobación de la FDA Philip Messina, el presidente de la empresa Uromedics (la cual lo promueve a nivel médico), “es utilizarlo antes de la realización del acto sexual una vez por semana”.

En los últimos diez años la dichosa bombita pasó de ser una novedad médica a una en las sex shop, donde diversas marcas de juguetes sexuales sacaron modelos variopintos a la venta. Hoy en día se consigue en casi cualquier establecimiento de este tipo y los costos varían según el material o el diseño. También hay algunos más pequeños que sólo cubren el área del clítoris, generando una sensación parecida a la que brinda un buen cunnilingus.

Entonces, Curioso, sus efectos en relación con el placer son diversos, pero como todo, no se debería usar en exceso. Yo creo que los juguetes sexuales son benéficos si se saben usar como herramientas para el placer, pero no para que sustituyan todo lo demás. Recomiendan su uso una vez a la semana, quizá dos. Si se abusa es posible que genere lesiones en la delicada zona vulvar o en los pezones. Cuando menos, si se saca mucho aire y el área se hincha demasiado se sentirá bastante dolor, además de que podría provocar problemas de falta de riego sanguíneo, por lo que es necesario controlar su empleo.

Algunos doctores especializados en cirugías de reasignación sexogenérica le recomiendan a sus pacientes transexuales masculinos (esto es, que nacieron con genitales femeninos, pero una identidad de género masculina) que no quieren —o no pueden, por los costos— hacerse una faloplastía, el empleo del pumping para aumentar el tamaño del clítoris.

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Verónica Maza Bustamante