Muy tarde

Jesús Corona ya aceptó que se equivocó, que sí fue él quien golpeó a Julio César Rivera y no el primo (Carlos Padilla), pero ni eso lo salva de la demanda.
  • 2010-03-13•Futbol Mexicano

Jesús Corona
Jesús Corona Foto: Mexsport

Jesús Corona ya aceptó que se equivocó, que sí fue él quien golpeó a Julio César Rivera y no el primo (Carlos Padilla), pero ni eso lo salva de la demanda, pues ésta seguirá su curso, según confirmó el mismo agredido.

“Es lo que yo busqué desde el principio, pero ya es un poco tarde, la situación a mí ya se me salió de las manos por las personas que están implicadas y por los hechos, ya será cuestión de ver con las autoridades. Yo les decía que en un principio se podían solucionar las cosas si yo quitaba mi demanda, pero ahorita ya presenté pruebas determinantes”.

El afectado señaló que este asunto debió haber terminado hace tiempo, con las mismas palabras que ayer dijo Corona: “Quien lo hizo más grande fue el mismo Jesús, no sé si aconsejado por otras personas. Me estaba volteando las cosas, me hacía quedar a mí como un mentiroso, como alguien que se quería aprovechar de su fama, créeme que esa nunca fue mi intención, yo sólo quiero que acepte lo que hizo y que se haga responsable”.

Del video, ratificó que esperaron un tiempo para darlo a conocer a los medios de comunicación, porque “hasta que se tuviera la validez de los peritos de que no estaba alterado ni editado, decidimos pasarlo a los medios. Es un video que habla por sí sólo, yo no quería hacerlo, pero él estaba tratando de maquillar las cosas. Ahorita, en el Ministerio Público van a consignar la demanda”.

Rivera explicó que la verdad poco a poco sale a la luz y que, incluso, Padilla está llamado a declarar y no lo ha hecho, una prueba más de las mentiras por parte de Corona.

“El primo está citado a declarar y ni siquiera lo ha hecho, desde que dio la conferencia de prensa. Llegó muy lejos (Corona), a tal grado de presentar en conferencia de prensa al primo. Está quedando como mentiroso y está saliendo la verdad”, concluyó.

Minelli Atayde | Ciudad de México