No sean la Generación del No

Radar

Jaime Barrera Rodríguez

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  • 2010-03-09•Al Frente

Los últimos días de febrero, 73 personajes del ámbito social, intelectual y académico del país firmaron la declaración que se conoció como ‘No a la Generación del No’. En esencia lo que el documento planteaba era el rechazo a la clase política que ha dominado la escena los últimos años y que ha bloqueado cualquier posibilidad de cambio en el entramado institucional del país. Rechazan cuanta propuesta les presentan, le hacen parches de acuerdo a sus intereses partidistas y personales, y las reformas quedan lejos de contribuir a la solución de los problemas que aquejan al país. Así, el estancamiento se ha vuelto crónico.

Bien podríamos decir que ese patrón que se vive entre los políticos y sus partidos a nivel nacional se reproduce en Jalisco. Como ejemplo está todo lo que hemos tardado para enfrentar problemas urgentes como la dotación de agua a la ciudad, la movilidad y el crecimiento urbano.

El tema viene a cuento porque se está dando todo un proceso de relevo generacional en autoridades, organismos empresariales y otras instituciones que tienen papeles de liderazgo en la comunidad jalisciense.

Uno de los recientes cambios de estafeta, por ejemplo, se dio en el sector industrial de Estado. Ahí arribó como nuevo coordinador del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco, Manuel Herrera, un joven pero experimentado dirigente empresarial que ya había presidido la Cámara Joyera y Expo Guadalajara.

Herrera se suma a este grupo de jóvenes treintañeros entre los que se encuentra Miguel Alfaro, presidente de la Cámara de Comercio de Guadalajara; Pablo Lemus, del Centro Empresarial de Jalisco; los alcaldes de las principales ciudades del Estado, empezando por la capital que gobierna Jorge Aristóteles; Zapopan, Héctor Vielma; Tlaquepaque, Miguel Castro; Enrique Alfaro, Tlajomulco; Puerto Vallarta, Salvador González; y al menos 15 de los 39 diputados que integran el Congreso local.

Muchos de ellos han interactuado ya como representantes en organizaciones juveniles y se ven hoy en importantes espacios de decisión y representación, lo que les da la enorme oportunidad de imprimir otro sello a las formas de hacer política y buscar soluciones para la ciudad.

Pueden tomar su responsabilidad histórica de romper con la generación del no que tanto ha desprestigiado a la política y a los órganos de representación colectiva. O seguir perpetuándola con todos los riesgos que ello implica. Contribuir con decisiones y acciones concretas para romper con la partidocracia y estimular una mayor participación ciudadana podría ser un buen inicio. Ahí está ya en el Congreso la revocación de mandato que juntos podrían sacar sin problema y mandar la señal que se quieren andar nuevos caminos.

jaime.barrera@milenio.com