El terremoto en Chile y la TV
El pozo de los deseos reprimidos
Álvaro Cueva
¿Cómo vio usted la cobertura que la televisión mexicana hizo del terremoto en Chile? ¿Quién lo hizo mejor? ¿Quién lo hizo peor? ¿Por qué?
Yo no sé quién le dijo a la gente que la televisión era el más maravilloso de todos los medios y que alguna vez las televisoras nacionales habían hecho coberturas magistrales de las grandes noticias del mundo, pero no es cierto.
La televisión, por sus características, siempre ha sido un medio limitado.
Si algo es complicado en la vida es hacer funcionar una cámara de televisión, procesar su señal y hacerla llegar a los hogares de los televidentes.
Ya no se diga coordinar una estrategia periodística con decenas de cámaras y micrófonos, con reporteros, camarógrafos, y todo lo que implica ir, venir, redactar, ilustrar...
Y hasta aquí no le he mencionado nada que tenga que ver con “ratings”, competencia ni con nada de eso, ¿eh?
Jamás en la historia de este país la televisión ha hecho algo brillante con una nota que no haya sido planeada con anticipación, como la llegada del hombre a la Luna o las elecciones del año 2000.
Leer un boletín antes que nadie y enlazar a varias personas por teléfono puede tener mucho mérito, pero la televisión no es eso, la televisión es el traslado de imágenes en movimiento de una distancia a otra.
Hasta la célebre cobertura que Jacobo Zabludovsky hizo del terremoto de 1985, no fue por televisión, fue por radio.
Lo que es imperdonable en el caso de las coberturas televisivas sobre el terremoto en Chile no es que las televisoras no hayan reaccionado antes que la radio o que las redes sociales (eso es ignorancia pura).
Lo imperdonable es que nuestros canales abiertos y de paga no tengan protocolos para reaccionar ante las grandes emergencias periodísticas.
Sí, yo sé que es muy divertido jugar a ver si la nota la dio primero Televisa, TV Azteca o alguna otra empresa.
Igual, es súper apasionante comparar a los reporteros de un canal con los de otro, aplaudirle a los periodistas que se fueron a tomar la foto y acusar de “sensacionalistas” a los sensacionalistas.
Siempre hay un pretexto para no trabajar, como que Chile está muy lejos o como que lo que pase allá no le importa a nadie.
Pero el problema, insisto, no es éste, sino haber comprobado, minutos después del terremoto, que este tipo de situaciones siempre agarran desprevenida a la gente de nuestra industria.
Después de tantas coberturas “especiales” era para que ya se supiera qué hacer ante una desgracia como la que ocurrió en Chile, para que los conductores estuvieran entrenados y para que no se sintiera la mezcla de caos y de silencio que se sintió.
La televisión abierta nacional, en ese momento, no hizo nada. Nada. Todo se movió por televisión de paga (y por televisión por computadora).
Esto es escandaloso porque significa que si usted no suelta una lana (como en internet, celulares y prensa escrita), no tiene derecho a estar informado. Tremendo, ¿no?
De lo que pasó en televisión de paga, hubo algo particularmente doloroso: los únicos sistemas informativos que se entregaron por completo a la cobertura de la noticia en Chile fueron los extranjeros.
Milenio Televisión estuvo ahí, pero no dejó de informar sobre otras cosas. FOROtv, por su parte, hasta continuó con sus repeticiones de rigor.
¿Qué hicieron los canales extranjeros? CNN en español hizo un trabajo magnífico de tiempo total (a final de cuentas está aquí con el respaldo de CNN de Estados Unidos), pero los que realmente se merecen un aplauso son los señores del canal NTN 24 (Nuestra Tele Noticias) de Colombia.
Su capacidad de respuesta fue tan admirable que no faltó quien les robara la señal (difuminándoles el logotipo) para ilustrar sus coberturas “especiales”.
Qué talento para tomar decisiones periodísticas, para localizar a las fuentes adecuadas, para hacer el comentario oportuno, para ir de Santiago a Hawaii y, lo más positivo de todo, para no soltar la nota.
¿Qué pasó en la televisión por computadora? Un milagro. Quien quiso, lo pudo ver todo por los canales chilenos como TVN y el Canal 13 de la Universidad Católica de Chile. Jamás dejaron de trabajar.
No es malinchismo, pero entre lo que estas señales hicieron y lo que nosotros hemos hecho en situaciones similares hay un abismo que tenemos que estudiar, pero no para hacernos garras unos a otros, para progresar.
Yo nomás le pregunto: ¿Qué hubiera pasado si el terremoto hubiera sido aquí? ¿Qué hubiéramos sentido si nos hubieran cubierto como nosotros cubrimos a Chile?
¿Qué hubiéramos dicho si nos hubiéramos enterado de la existencia de gente exigiendo que no se nos mandaran ayuda porque nadie tiene derecho de ayudar a otro país sin haber resuelto antes sus problemas locales?
¿Qué opinaríamos de los canales que nos pintaran como una nación en ruinas? ¡Qué! ¿Estamos preparados para esto?


