Twitter y el miedo: resentidos y twitteros
La historia en breve
Ciro Gómez Leyva
Dos líneas de opinión fácilmente identificables protestaron por La historia en breve del jueves, “Twitter nos quiere matar de miedo”.
Una, formada por algunos de los viejos resentidos del 2006, aprovecharon el ruido para eructar las diatribas de costumbre y lanzar bravatas apocalípticas de ocasión: las redes sociales (¡viva!) aniquilarán a “los medios de la oligarquía” (¡horror!), bla, bla. No argumentan: descalifican e insultan. Periodísticamente, no dan para más.
Otra cosa fueron las críticas apasionadas, creo que de buena fe la mayoría, de los jóvenes twitteros. Respondo: nunca cuestioné a Twitter o Facebook, sino la forma en que a través de ellos se inventaron noticias. No hay evidencia ninguna de 23 muertos en la plaza principal de Reynosa, ni de la “gran balacera” en los puentes internacionales de Nuevo Laredo ni del toque de queda en Matamoros o la masacre en el centro de Ciudad Victoria. Algunos twitteros usaron Twitter para mentir. Eso escribí el jueves.
El problema de desinformación que generaron fue especialmente delicado porque en esas regiones de Tamaulipas hoy no se puede hacer trabajo periodístico. El riesgo de intentarlo es altísimo para reporteros y empresas. Se comprende la cautela.
En una circunstancia así, la versión oficial llena inexorablemente el vacío informativo. Vaya Dios a saber si lo que dijeron el alcalde de Reynosa o el gobernador Eugenio Hernández sea cierto. Pero a falta de una verificación confiable, es lo que hay.
Algo grave parece estar ocurriendo en Tamaulipas. Los twitteros no han ayudado a conocer qué es. Ojalá lo hagan pronto. Tienen un instrumento formidable para informar, pero también para matar de miedo.
Depende del uso que le quieran dar.


