La transparencia de Genomma Lab
Cubículo Estratégico
Carlos Mota
Cada día es más admirable. Genomma Lab tiene todas las cualidades del nuevo tipo de empresas que queremos ver en México: 1) irrumpe en un mercado aparentemente maduro y previamente dominado por empresas extranjeras; 2) no es convencional en su comunicación hacia el cliente; 3) invierte en investigación y desarrollo; 4) da pasos firmes en su estrategia de internacionalización; y 5) es transparente.
Es esta última característica la que a mí me ha llamado la atención. Genomma Lab cada día es más transparente y cada día libra batallas que nadie antes se atrevió a librar.
El ejemplo más nítido de que esto es una realidad es la liberación de sus resultados financieros anuales hace un par de días, en el que comunicó lo que prácticamente nadie en la industria farmacéutica quiere hacer: las ventas anuales por producto.
Pregúntesele a las filiales de las principales empresas farmacéuticas estadunidenses, británicas y suizas cuál fue el monto de venta en pesos de cada medicamento y el resultado será una opacidad terrible. Los insiders de la industria conocen los datos, y los valores agregados por compañía suelen revelarse; no así las ventas por cada producto.
Pero Genomma Lab sí lo hace. De tal suerte, dijo el miércoles que vendió 378 millones de pesos de Asepxia, lo que representó 50% de crecimiento versus 2008; o que vendió 30% más de Nikzon, llegando a 225 millones de pesos. De Genoprazol, por ejemplo, que sirve para la gastritis y el reflujo, vendió 142 millones de pesos. Genomma Lab aumentó sus ventas en pesos nominales 68% durante 2009.
Sin duda, Rodrigo Herrera está catapultándose a lo más granado de la nueva generación empresarial mexicana (en diciembre pasado en este espacio le consideramos el personaje de negocios de 2009. Los datos revelados esta semana lo corroboran). En el ámbito internacional esto ya se detectó, y el Foro Económico Mundial le ha convocado ya a su reunión latinoamericana este abril en Cartagena.
Genomma Lab obtuvo un Ebitda de mil 143 millones de pesos en 2009. O sea, tiene dinero para seguir comprando marcas y reposicionarlas en el mercado nacional. Esta es quizá la historia emprendedora de la última década en México.


