Historia
Sin esperanza de recuperar sus bienes
2010-02-09•DF y estados
Durante la inundación provocada por un boquete que se abrió en uno de los bordes del canal de aguas negras del río La Compañía, Luisa Rodríguez, vecina de la colonia Avándaro, perdió el horno que utilizaba para elaborar pan y venderlo y así sostener a su familia.
Ahora no tiene cómo sobrevivir, ni qué comer y mucho menos mantener a su familia, por lo que desde hace cuatro días, al igual que decenas de personas que perdieron todas sus cosas al inundarse sus casas, vive en un albergue que se improvisó en la iglesia de San Miguel Arcángel, donde la ayuda fluye poco a poco.
No les han dicho qué va a pasar con ellos y si van a recuperar el patrimonio que perdieron en unos cuantos minutos.
“Mi horno me costó 70 mil pesos y con él elaboraba pan para vender y de ello me mantenía, pero ahora que mi casa se encuentra inundada, se me echó a perder”, dijo la mujer, quien tiene su domicilio en la calle Norte 24.
“No puedo entrar a mi casa, por lo que desde el viernes me encuentro refugiada en la iglesia y sólo espero que desalojen las aguas negras para regresar, aunque todas mis cosas se echaron a perder y ahora no sé qué voy a hacer”.
En tanto, Mireya Bermúdez, propietaria de una ferretería, que se localiza en el cruce que forman las calles Tamarindo y Oriente 17, en la misma colonia, cuyo interior se encuentra anegado, dijo que en unos cuantos minutos perdió el esfuerzo de más de 20 años de trabajo.
El establecimiento, que se ubica en el kilómetro 27.5 de la autopista México-Puebla, se encuentra en medio de las aguas negras, por lo que su propietaria exige a las autoridades federales y estatales apoyo para recuperar su patrimonio.
Otros afectados se niegan a abandonar sus casas, a pesar de que permanecen inundadas con aguas negras, lo que pone en riesgo su salud y la de sus hijos.
Teodulo López, quien acudió a la zona de la afectación con la esperanza de recuperar su camioneta que se encuentra cubierta por agua, en el patio de la casa de su jefe, indicó que su patrón se niega a abandonar su casa, a pesar de que está inundada, por temor a que sean víctimas de rapiña.






