Un Clásico amor real

Festejarán Lucas Ayala y su esposa, Gaby, el Día de San Valentín deseando como regalo un triunfo en el duelo fraternal.
  • 2010-02-09•Futbol Mexicano

Foto: Roberto Alanís

Aunque la rivalidad entre Tigres y Monterrey estará a flor de piel en la cancha, el romanticismo y la amistad aflorarán en las gradas del estadio Tecnológico este próximo domingo, cuando se lleve a cabo la edición 91 del Clásico Regio.

Y es que por primera vez en la historia de estos encuentros fraternales, el derby regio se efectuará el 14 de febrero, fecha en que se festeja el Día de San Valentín.

Por esto, y aprovechando la época de amor, Lucas Ayala y su esposa, Gaby de Ayala, compartieron para La afición sus vivencias desde que comenzaron su vida de pareja, recordando los momentos difíciles que juntos pasaron para alcanzar el sueño del profesionalismo, así como los gratos ratos que el futbol les ha dado en estos años.

“Nos conocimos en casa de mis papás en junio del ‘95, mi papá me dijo que iban a ir unos chicos argentinos a cenar a la casa, mi papá los invitó a cenar y nos conocimos en casa de mis papás”, comentó Gaby.

Lucas, por su parte, dejó en claro lo importante que es compartir con alguien los retos, las tragedias, los momentos de felicidad, los logros y las derrotas que siempre están en la vida de un futbolista.

“Para nosotros los futbolistas es muy importante contar con alguien al lado que te aguante, tanto en las buenas como en las malas; para nosotros cuando las cosas no salen bien, el llegar a casa, ya sea que llegas de mal humor, ahí es cuando te das cuenta de lo que tienes al lado.

“A veces nuestra carrera no puede estar en el mismo lugar porque uno quiere o porque no se puede, entonces cuando me tocó moverme, agarró sus maletas y sus cositas y se movió conmigo”, expresó el jugador de Tigres.

Gabriela de Ayala, quien es hija del ex referente felino Osvaldo Batocletti, narró los momentos difíciles que junto a Lucas Ayala pasó cuando la suerte no estaba de lado de su novio en aquel momento, y su esposo ahora.

“Cuando apenas llegó, estaba en Saltillo y tenía como ocho meses sin cobrar, empujaba el refrigerador para ver si había un peso que se le hubiera caído para completar una barra de pan; de recién casados él se quedó sin equipo y me dijo: ‘sabes qué, ya no quiero jugar, no es para mí, no es lo mío’.

“Al día siguiente se fue a Tapachula, yo me quedé en Monterrey porque no nos alcanzaba con el sueldo para los gastos de la casa y todo eso; de no querer volver a jugar y de no querer saber nada, a estar hoy en donde está, ésas son las cosas que yo recalco y que rescato muchísimo”, enfatizó.

Ayala pasa en estos momentos por un buen momento, tanto con el equipo auriazul como en su vida personal, esto tiene pleno al mediocampista de Tigres.

“Creo que lo hemos hablado no hace mucho, estamos pasando por uno de los mejores momentos, como pareja, como familia; llego a casa, tengo a mi familia que me recibe con los brazos abiertos, siempre están de buen humor para mí”, dijo el jugador.

Si se tratara de ponerle título a la vida de Lucas Ayala, su esposa Gaby lo definiría como El sueño del pibe, esto por la historia de perseverancia y sacrificio que su esposo ha pasado en busca de su sueño.

“En Argentina le llamarían El sueño del pibe, desde los 15 años vive lejos de sus papás, de su familia, de sus abuelos; le ha tocado perder familia y él ni siquiera ha podido estar ahí, es uno de los sacrificios.

“Hoy por hoy creo que Dios se lo ha compensado de muchas maneras, el estar en Tigres, ir a la Selección, ser un referente, ser un ejemplo”, dijo emocionada Gaby de Ayala.

De esta manera es como este 14 de febrero, Lucas y Gaby compartirán nuevamente un Día de San Valentín: ella desde las gradas lo alentará en el Clásico Regio, y él le brindará otro partido que se le puso en el camino que juntos comenzaron.

Jair Ramos