Autora de Toda la luz y Cicatrices

Murió la escritora Esther Seligson

  • 2010-02-09•Cultura

Será sepultada este miércoles en el Panteón Israelita.
Será sepultada este miércoles en el Panteón Israelita. Foto: Especial

Ayer a mediodía, a causa de un infarto, falleció la escritora Esther Seligson (Ciudad de México, 1941-2010), en su departamento de la colonia Juárez. Era una de las voces más sólidas de la literatura mexicana, frecuentó el ensayo, el cuento, la poesía y la traducción. Su aguda mirada crítica fue parte de su vida, así como su interés por incorporar temas mitológicos a su prosa intimista.

Toda la luz (Fondo de Cultura Económica, 2006) es una reunión de textos que escribió hace más de
40 años, realizada a partir de dos antologías que publicó José María Espinasa en Ediciones Sin Nombre: Toda la luz (2002) y Jardín de infancia (2004), más un relato que añadió “Eurídice vuelve”, y que cierra esa serie sobre personajes mitológicos. Toda la luz tiene como complemento A campo traviesa (FCE. 2005), volumen compuesto por ensayos sobre Proust, Rilke, Beckett, Yourcenar, Lispector, Kafka, Woolf, Garro, Tario, Mansfield y Levinas, entre otros.

Era una autora que reconocía quienes habían sido sus figuras tutelares. En una conversación que tuvo lugar en 2005, después de un largo viaje que hizo a Jerusalem, comentó: “Yo soy hija de Octavio Paz, y esto no es una confesión a posteriori; soy también hija de Héctor Azar. Y gracias a Luis Spota empecé a escribir teatro en El Heraldo de México. ¿Quiénes fueron mis contemporáneos? Uno, Alejandro Jodorowsky: su teatro me deslumbró; otros, José Emilio Pacheco, Alejandro Aura, Elsa Cross, Federico Campbell… Aunque nuestra escritura pueda hablar de distinta manera, yo creo que los intereses son comunes. Lo griego está en todos nosotros, aunque cada quien asuma esas presencias de otra forma”.

A Seligson le molestaba que se calificara su escritura como prosa poética o lírica. Solía expresar sin tapujos: “Me jode mucho que definan así lo que hago”. Prefería decir que eran textos. “Mi idea del texto viene más bien de Marguerite Yourcenar, de sus Fuegos, que no puede uno decir que sean cuentos”.

Una faceta sumamente valiosa en Esther Seligson es su aportación como traductora de Cioran, filósofo con quien sostuvo algunas conversaciones, y del poeta judío cariota Edmond Jabès.

En 2008, la UNAM publicó Para vivir el teatro, antología de crítica teatral, en donde se palpa la agudeza y el rigor de Seligson para escribir sobre las artes escénicas.

El último libro que vio publicado se llama Cicatrices (Páramo ediciones, 2009). Geney Beltrán Félix fue el editor de este volumen que muestra una serie de relatos que comenzó a escribir desde el año 2000 hasta el 2009. En Cicatrices hay un cuento sobre una mujer que muere y formula una introspección de su vida, escribe Seligson: “Nunca desbordó mi existencia, reconoce, más allá de los límites que me impuse, ignoré lo inconmensurable salvo ante la sabiduría del viejo que me transmitió su ciencia para sanar el cuerpo y el alma, prolongar en lo posible la vida y ayudar al tránsito hacia un más allá al que ni siquiera creo empiezo a aproximarme…”.

México / Mary Carmen S. Ambriz