Dejo que mi música diga la verdad: Diamanda Galás
2010-02-09•Cultura
Con un rango vocal tan impresionante como su vena por el performance, Diamanda Galás (EU, 1955) ha abordado en sus canciones los aspectos oscuros de la existencia. Muerte, destrucción, genocidio, plagas, locura y enfermedades habitan en un catálogo discográfico que se mueve entre el avant garde y la reinterpretación de varios géneros musicales.
Diamanda explora su voz como instrumento para crear atmósferas oníricas. Lo mismo recurre a la poesía de Charles Baudelaire que a los cuentos de Edgar Allan Poe, al igual que a la música gospel, el free jazz, el blues o las músicas ancestrales griegas y egipcias. Esto se puede escuchar en discos como The Litanies of Satan, The Masque of the Red Death y The Divine Pinishment, y en los conciertos que ofrecerá en el Lunario los días 13 y 15 de febrero con el título de Sus besos son como fuego.
¿En qué sentido fue el jazzista avant garde Albert Ayler una influencia en tu canto?
Albert Ayler fue una gran influencia en cuanto a su cambio de vibrato en su saxofón. Su vibrato era my amplio, y cuando una cantante hace esto en el registro alto, generalmente es un sacrilegio. Ningún saxofonista me inspiró para usar los multifónicos, eso salió de manera natural. Me gustaban el vibrato salvaje y los cambios de entonación de bemoles a sostenidos. Por supuesto, en el mundo del jazz es algo que los músicos aman u odian de mí. Los verdaderos músicos avant garde ahora andan en sus cincuenta, el resto está tratando de imitar a Wynton Marsalis, y eso es perder el tiempo.
Tu voz sobresale porque va más allá de lo superficial, y porque empleas registros no convencionales, hecho que a cierto público incomoda...
Es justo decir que seré rechazada por gente a la que simplemente no le guste mis voz o mi música. No obstante, hay un tipo de “sonido” que parece ser el sonido del “productor” más que el sonido de la cantante, y esto es vendido por compañías que compran el primer millón, o algo así, de un álbum “producido” de una cantante para colocarlo en las listas de popularidad. Yo no sabía esto, pero aparentemente es una práctica común. Lo triste es que estas cantantes simplemente imitan, en escalas, en timbre, en notas y en palabras las canciones de Carole King, el canto de Aretha y Whitney Houston, y a final de cuentas algunas son mejores que otras.
Falta originalidad...
Nada de esto es música original, ni nada de ello es una buena versión de las canciones originales. Hay covers, pero también está Sonny Rollins tocando “Dancing in the Dark”. Lo siento, pero no es lo mismo cuando una cantante hace un cover. Cuando hago covers en lugar de robar la melodía y los cambios de acorde, en la forma en que lo hace Hollywood, y llamarla mi propia canción, me la aprendo de adentro hacia afuera y luego la mando a la Luna, como lo hace Sonny Rollins. Así, que a todos esos idiotas que dicen: “Estoy cansado de que Diamanda haga covers”, vayan y escuchen a Sheryl Crow o Alicia Keys, ellas hacen música original. Ahora me estoy atragantando porque pensaba que eran la misma persona, hasta que alguien me dijo que una era blanca y la otra era gris.
¿Musicalmente cómo trabajas en el escenario?
Lo que es esencial para mí en canciones como “O Death”, por ejemplo, es hacer un viaje nuevo cada noche, salir de caza. Si fuera de otra forma no me tomaría la molestia de presentarme. En canciones más clásicas, como “Der Stunde Kommt”, cuya música compuse, en cada presentación trato de redefinir la pieza, llevarla más cerca a su versión final. En el caso del material de Jacques Brel, todavía estoy tratando de encontrar la esencia de las palabras y la composición musical que determinaron todas las piezas. La música griega/egipcia siempre es improvisada, pero las dromoi —las escalas— son fijas en cada canción, y uno tiene que sabérselas para poder cantarlas con propiedad.
Diamanda Galás se presentará los días 13 y 15 de febrero en el Lunario, a un costado del Auditorio Nacional, a las 21:00 horas.






