Wigo: una nueva forma de estafar

En pocas palabras...

Miguel Ángel Vargas

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  • 2010-02-09•Al Frente

La señora María del Socorro Mesta, quien vive en el municipio de San Nicolás, acudió como todos los días a un centro comercial donde compró medicamento para controlar su diabetes. A la salida fue abordada por una persona que le vendió una tarjeta de descuento de la empresa Wigo, que resultó ser una estafa.

Aprovechándose de su necesidad, la convencieron de adquirirla con un costo anual de 600 pesos y la promesa de que el beneficio sería mayor, pues en cada compra le harían descuentos, pero cuál sería su sorpresa cuando constató que en ningún establecimiento la reconocen.

El pago se hizo a través de un reconocido banco, que seguramente es ajeno a los hechos, y que sólo fue utilizado por los defraudadores para realizar el cobro. Tampoco el centro comercial tiene nada que ver, pues todo sucedió afuera de sus instalaciones.

Cuando la señora reclamó al teléfono donde atienden a sus clientes, de manera cínica un supuesto empleado del negocio le dijo que ni siquiera tenían el directorio de los establecimientos afiliados, por lo cual se convenció de que había sido víctima de un engaño.

La pseudoempresa Wigo sigue operando, y probablemente en estos momentos otras personas como doña María del Socorro, quienes tienen la imperiosa necesidad de adquirir medicinas para sus padecimientos, ya cayeron en la trampa.

Siempre da coraje enterarse de un fraude, pero da más rabia cuando a pesar de las denuncias, ninguna autoridad hace algo al respecto.

miguelangel.vargas@milenio.com