Teibolera consciente, se une al contingente
Política cero
Jairo Calixto Albarrán
¿Por qué será que en la encuesta de María de las Heras en MILENIO, 71% de los chihuahuenses percibe que el gobierno no sabe controlar a los narcos y supone que el asunto se les está yendo de las manos, de la misma manera que 70% cree que masacres como la de Ciudad Juárez es muy probable que se repitan, mientras 41% tiene claro que se sienten menos seguros cuando el Ejército patrulla las calles? En principio son muy raros estos resultados, pues los gobiernos de Calderón y Reyes Baeza ponen a Chihuahua, con sus inconvenientes, claro, al nivel de Nueva Zelanda. No puede ser que no se sepa valorar la naturaleza redentora de la narcoguerra jelipista que no se ha cansado de darle de escobazos al panal del narcotráfico aunque, curiosamente, no ha impedido que los estupefacientes lleguen a los usuarios, que no se han quejado ni de escasez ni encarecimiento.
Aquí hago una digresión para replantear una idea que ya circula en las redes sociales, y que en cada tragedia relacionada con el narco propongo que la clientela de las drogas recurra a la abstinencia a manera de represalia por las sangrientas matazones en Juárez. En el círculo vicioso que constituyen el narcotráfico arrogante y matarife, más una autoridad torpe, corrompida, insensible e infiltrada, sólo el consumidor consciente que se una al contingente podría romper la maligna ecuación.
Ahí tenemos como ejemplo el caso de las teiboleras de la hermana república de Ohio que, en vez de ofrecer disculpas a los familiares de las víctimas en Ciudad Juárez como Gomezpunk, o trasladar ladinamente los poderes como Reyes Baeza, convirtieron su show habitual en un espectáculo solidario para los damnificados de Haití. Así, gracias a la mesa que más aplauda y a su majestad el tubo, tan denigrados por las buenas conciencias, en Puerto Príncipe hay más ayuda. Esas son acciones grávidas y tangibles como pompas de JLo.
Como sea, en el DF las cosas tampoco están mejor. Unos chaparrones lo pudren todo, cunden las inundaciones y el desamparo; el hampa trabaja horas extra con toda impunidad; Juanito promueve controversias en la Corte mientras nada de muertito en la Iztapalapa embrugada y anegada, los panistas ejercen su derecho cavernario a la homofobia y, para colmo, tiembla. ¿Será que los dioses están enojados porque un fatídico domingo el cadenero no los dejó entrar al Bar Bar, o los agarró el JJ en el baño?
Lo bueno es que se cacarea la detención de El Muletas como si no supiéramos que la cosecha de prótesis en el crimen organizado nunca se acaba.


