Quince cuadras, el territorio de Los Niños
De 2 a 5 minutos de golpes, es el ritual de inicio
2010-02-09•El Tema
No es sencillo ser pandillero en las Hilamas y León II. Lo reconocen los mismos vándalos. Es peligroso, pero al preguntarles si les gusta, la respuesta es: “¡Sí!
Además para poder pertenecer a una pandilla, no se requiere acta de nacimiento, fe de bautizo o llenar un formulario. Hay códigos y se respetan entre ellos.
“Esta difícil serlo aquí, porque en casi con todas las pandillas de hay rencillas: por mujeres, por droga y muchas cosas. Yo tengo 15 años y dos de ser pandillero, pero sí me gusta. Aquí nos juntamos en la orilla de la Cañada a jugar futbol, nos gusta mucho”, comentó José de Jesús López El Negro e integrante de la pandilla Los Niños Locos 13 de las Hilamas.
El Negro conoce la mini deportiva de la zona. Ahí hay una cancha de futbol. Difícilmente pueden ir a jugar en ella porque sólo es una y podrían estarla ocupando los rivales. Prefieren no arriesgar.
Ser pandillero no es sólo mostrar interés, sino también pasar el ritual de iniciación que les permita ser miembros. Los Niños Locos 13 tienen sus reglas, un código para ser aceptado
José de Jesús o Chuy, tiene hoy 15 años, y recuerda lo que tuvo que hacer para poder entrar a la banda y ser uno de ellos.
“Ellos se reúnen cerca de la casa, los veía y saludaba cuando iba a la tienda. Un día me invitaron a entrar y les dije que aceptaba”... Los Niños, su banda, tienen 15 cuadras ya delimitadas para circular libremente.
Pero la simple invitación no es suficiente para entrar a la banda. Uno de los requisitos, y tal vez el más importante, es tener 13 años cumplidos (de ahí el 13).
Un segundo paso es que el joven quiera ser banda y serle fiel al nombre de la pandilla.
Y el último paso es el obligado y más doloroso: “tienes que aguantar de 2 a 5 minutos de golpes. Yo sí los aguanté. Eran nomás 15 esa vez que llegué. Dolió mucho, sí, pero aguanté”, detalló Chuy, sentado en una piedra cercana a la Cañada de Venaderos, una parte de su territorio: “Es difícil ser pandillero en las Hilamas, la verdad sí”, dice pensativo.
El Negro asegura el principal beneficio de ser pandillero es que entre todos se unen para cualquier problema contra otros rivales.
José de Jesús es cuñado de Jorge Becerra, el joven que en estado de ebriedad se lanzó al vacío en la Cañada. Dice que fue por un problema con su pareja.
“Mi cuñado es el que se lanzó. Ya está bien, está en su casa, tiene una lesión en su cabeza y usa collarín. Tuvo problemas con Los Márgaros porque ellos atacaron a rocazos, por eso luego de rescatarlo se fueron contra ellos”.
Bomberos tardaron más de una hora en rescatar a Jorge. Después decidieron ir contra Los Márgaros. Ahí comenzó una nueva pelea y una nueva venganza.






