Perfectamente inmunes a los datos negativos
Interludio
Román Revueltas Retes
¿No les fastidia, lectores, que México se esté volviendo un país crónicamente perdedor? Leo la noticia de que hemos bajado18 peldaños en el índice mundial de competitividad. Y esto, de 2000 a la fecho, o sea, en tan sólo 10 años. Brasil nos supera ya. Y China también. Tampoco hemos crecido económicamente ni logrado abatir la pobreza. Lo peor, sin embargo, es la increíble pasividad de una clase política, la de aquí, que no se espanta ni se inquieta siquiera con los datos más adversos: corre, ve y dile al diputadete de turno que Estados Unidos (Mexicanos) ya no funciona y el tipo se mirará las uñas al tiempo que calculará, digamos, como acrecentar aún más sus emolumentos. Pídele que su partido gaste menos dinero o que se las apañe para generar sus propios fondos como cualquier empresa o changarro y te responderá que no, que “la tarea legislativa requiere de rumbo firme y compromiso cabal con la ciudadanía lo cual exige recursos para asegurar la plena solvencia de su función dentro de un marco de equidad debidamente regulado por la normatividad correspondiente, eso sí, en estricto apego a los consensos convenidos por los diferentes actores sociales”. Así hablan. Y así nos va.
Pero, señoras y señores, qué podemos esperar de unos representantes populares que denuncian la “carencia de calidad moral” del colega que devolvió la plata de los billetes de avión que no utilizó. Puro cinismo y pura insolencia, supongo. Nada más. Hasta ahí los servicios rendidos a la patria y hasta ahí nuestras expectativas de un futuro mejor. No habrá reformas ni se realizarán tampoco cambios de fondo. Seguirán todos coreando machaconamente los dogmas de siempre y exhibiendo, antes que nada, la pequeñez del acomplejado patriotero al que no le puedes mostrar los logros ajenos porque “los mexicanos hacemos las cosas a nuestra manera”.
Justamente, allí se termina México, en esa frontera mental donde comienza el progreso de todos los demás: de Corea, de Brasil, de España, de Chile, etcétera, etcétera, etcétera…


