La perseverancia
Los Apuntes del Cora
Raúl Isiordia
El partido del pasado sábado entre los Tigres de la UANL y los Pumas de la UNAM le debe de dejar al equipo y a Daniel Guzmán una gran enseñanza en el aspecto táctico, técnico, pero sobre todo en lo mental y emocional, para saber que cuando se quiere se puede y que cuando se persevera se alcanza.
El segundo tiempo del partido tuvo tintes de tragedia, una por la gran falla de Itamar que era el gol del empate a uno, y segundo, por el momento en que cae el 2-0 a favor de los Pumas, faltando casi diez minutos para el final.
El resultado parecía injusto por lo que había generado el equipo de Tigres en el segundo tiempo, pero esto no es de merecimientos, sino de efectividad y contundencia.
Tigres siguió perseverando, sobre todo dos jugadores, uno fue Lucas Lobos que en lugar de jugar para sí se puso a jugar con sus compañeros de uno y dos toques, sobre todo por el lado derecho, con Ponce, Toledo y Fonseca; el otro fue Itamar, que nunca agachó la cabeza, no se dio por vencido, sino al contrario, se encomendó a Dios y se propuso cambiar los chiflidos y mentadas por aplausos y apapachos.
Así es, señor Itamar, dejó demostrado que el que persevera… alcanza. Este equipo de Tigres dio muestras de que cuando se quiere se puede, pues lo que hicieron con los Pumas en el segundo tiempo de quitarles la pelota, la iniciativa y generarle un sinfín de oportunidades de gol, nos dice que este equipo puede estar listo para el próximo domingo y hacerle al equipo de los Rayados del Monterrey exactamente lo que le hicieron a los Pumas.
Ojalá que no sea flor de un día y que sea el comienzo de una forma de jugar permanente, que el equipo de Daniel Guzmán entienda que el depender de dos jugadores únicamente en lo individual, no es el camino, sino que estos dos jugadores entiendan también que depende más de ellos jugar colectivamente para compartir el éxito con los demás. Bueno, creo que después de la demostración de Tigres tendremos Clásico.
Hasta la próxima.


