Reconocimiento a su obra La isla de las breves ausencias

Francisco Hernández recibe el Premio Mazatlán 2010

El galardón nació en 1965, y fue José Gorostiza el primero en obtenerlo.
  • 2010-02-08•Cultura

La esperada noche de entrega de los premios Antonio López Sáenz, de Pintura, y Mazatlán, de Literatura, en el marco del Carnaval 2010, ¡Con fervor patrio!, que organiza el Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte, se llevó a cabo en el teatro Ángela Peralta.

La velada dio inicio con la participación de la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes, bajo la dirección del reconocido maestro Gordon Campbell, acompañando la actuación del mundialmente aclamado concertista Ángel Romero.

Al volver del intermedio autoridades municipales y estatales, encabezadas por el alcalde Jorge Abel López Sánchez, arribaron al escenario para hacer entrega de los premios y reconocimientos a los artistas laureados.

En representación de Sergio Jacobo Gutiérrez llegó Gerardo Ascencio, y Raúl Llera Martínez lo hizo por el secretario de Turismo. Se mencionó la presea al primer lugar de pintura, Yves Gregoire, quien no asistió a la ceremonia por motivos personales. El segundo lugar, Diego David Torres, subió a recibir su premio de manos de las autoridades mencionadas.

El director del Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán, José Luis Franco, dirigió un emotivo discurso en el que destacó la diferencia que hace al Carnaval de Mazatlán una fiesta única en México: “En cuanto a lo nacional, dudo que haya otra fiesta de este tipo que otorgue tres reconocimientos al trabajo intelectual en su desarrollo, lo cual le concede un perfil destacable a nuestro bochinche anual”.

El Premio Mazatlán de Literatura nació en 1965, cuando se distinguió a José Gorostiza por sus Obras completas, aunque, desde el punto de vista de Franco, se le concedió por esa magnífica pieza poética llamada Muerte sin fin.

En 1985 se le otorgó a Octavio Paz, quien unos años más tarde se haría acreedor al Premio Nobel de Literatura, único mexicano que lo ha ganado hasta ahora.

El narrador y poeta Francisco Hernández fue breve y emotivo en su discurso al recibir su premio; dijo que siempre había escrito sobre otros en su obra y que en La isla de las breves ausencias había decidido hacerlo sobre sí mismo. Explicó que “breves ausencias” es un término clínico que se refiere a cuando los epilépticos se desconectan del mundo, y lo que para ellos son largas horas pueden ser en realidad unos cuantos minutos.

Leyó unos pocos fragmentos de la obra ganadora, en donde se percibe la angustia y la zozobra de sus propias experiencias. Finalmente, mostró al público otro breve volumen en donde compartió los versos de coplas veracruzanas, composiciones sencillas y humorísticas, pero no exentas de belleza, y que el público festejó con risas y expresiones de júbilo.

Mazatlán. Notimex