Señor Obama, ¿hasta cuándo?

Al igual que Felipe Calderón aprovechó un juego del Tri para tomar por asalto Luz y Fuerza del Centro, mister Barack Obama, presidente de las gabachas y los gabachos, sacó partido del Supertazón para hacerse pato con las reformas que prometió ante las cámaras de Oprah. A continuación, algunos de sus pendientes.
  • 2010-02-08•Qrr

Fotos: Especial

1. Es hora de que no ha ordenado a Quincy Jones que se arme un “USA for Chalco” para ayudar a nuestros hermanos en desgracia.

2. Seguro que de esforzarse, la CIA y la Interpol ya habrían hallado al JJ, que ayer fue visto entre el público en el estadio de Miami, donde se jugó el Supertazón (o al menos había un montón de payasos parecidos a él).

3. El señor no ha dicho ni pío sobre Ciudad Juárez cuando todos sabemos que esa zona tiene más influencia de Texas que de Jalisco, por poner un ejemplo.

4. Aunque es su hermano de sangre, y a 7 meses de su fallecimiento, no se le ha hecho justicia a los deudos de Maicol Jackson, que siguen esperando bailando el moonwalking.

5. A pesar de que no se les han encontrado culpabilidad alguna, no se ha dejado en libertad a los presos de Guantánamo. El tiempo pasa, señor presidente.

6. Se recaudó más en el Teletón que estrellas de Hollywood organizaron a favor de Haití, que lo que Obama piensa apoquinar a el plan Mérida para combatir el crimen organizado. ¡Qué vergüenza!

7. Está bien el esfuerzo por no parecerse nada nadita a W. Bush o a Vicente Fox, ¿pero qué le cuesta soltar un chistecito de vez en cuando? Siempre anda muy serio el señor.

8. Es una salvajada y una agresión a las causas populares aprovechar una transmisión deportiva para ignorar de manera olímpica la caída en las tazas de interés.

9. Ni siquiera con su influencia podemos tener una miss USA morena, o una reina del pop de raza negra... ¿qué?, ¿qué? Ah, perdón, me dicen las muchachas de espectáculos que eso ya se cumplió. Una disculpa al público lector.

10. Obama no ha salido a dar la cara por el tigre Tiger Woods, quien ha sido devorado por el monstruo de la mojigata opinión pública gringa, y todo por unas cuantas infidelidades cometidas. ¡Chale!

Juan Alberto Vázquez