Hombre de celuloide
Un Peter Pan otoñal
2010-02-06•Cine
Aunque el último filme de George Clooney dista de ser una joya, posibilita comparar dos películas en una reflexión que resulta interesante en el contexto social que vive en general, el mundo occidental y, particularmente hoy, la República Mexicana. Para empezar es difícil, con Up in the air, no recordar Accidental tourist (1988), ese clásico de la “comedia romántica” en que William Hurt interpretaba, también, a un hombre de negocios que, también, en perpetuo viaje, representaba ese que en la vida vamos haciendo todos: sobrepeso en el equipaje, regalos que estorban y hoteles con buen o mal servicio son alegorías, en una y otra película, de las elecciones que tomamos en un trayecto que, metafóricamente, conduce al amor.
En Accidental tourist, sin embargo, William Hurt interpretaba, a un personaje, culturalmente, muy distinto al de George Clooney en Up in the air. En Accidental tourist, Hurt le enseñaba a un niño a reparar un grifo. En Up in the air, la contraparte amorosa de Clooney musita sensualmente en el celular: “Piensa en mí como si fuera tú, pero con vagina”, chiste fracasado que remata con Clooney sonriendo entre infantil y cachondón. En el contraste de estas escenas, está el fondo de mi cuestión: por qué Hurt quería hacer crecer a un niño sobreprotegido y falto de cariño en una película, mientras que en la otra, Clooney es el niño sobreprotegido y ridículo que se niega a crecer: uno que siempre quiere su “dulce”; absolutamente impotente para el cariño, porque para dar cariño, es necesario crecer.
En la sociedad que vio el estreno de Accidental tourist, la juventud era un bien. Hurt miraba sus arrugas en el espejo y no se alegraba. Tampoco Clooney; la diferencia estriba, sin embargo, en que la sociedad que hoy ve el estreno de Up in the air, mira la juventud no como un bien, sino como un lujo, que es una cosa completamente distinta. La sociedad que vio el estreno de Accidental tourist, veía en los niños seres que había que “crecer”, la sociedad que ve el estreno de Up in the air, se ve perfectamente reflejada en este individuo que quiere ser niño por siempre: un Peter Pan otoñal que se liga a la Wendy que bebe martinis en un bar ascético e impersonal, presumiendo lo especial de sus tarjetitas de viajero frecuente. Y la diferencia pasaría inadvertida, y sería más o menos irrelevante, si no fuese porque el cambio entre la sociedad de Accidental tourist y la sociedad de Up in the air, refleja toda la crisis de la mentada “familia occidental”. Y no se engañen las almas bien-pensantes. No imaginen que son los homosexuales y las lesbianas, luchando por derechos que les corresponden por la simpleza de ser ciudadanos, los que están atentando contra la familia. Contra la familia están atentando este Peter caduco y esta Wendy que pinta canas y que no pueden “crecer” a un niño porque ellos mismos gastan millones de dólares al año, en los Estados Unidos, en México y en Europa, para no crecer, para seguir siendo, por siempre, remedo de niños.






