Fue exhibido

El esquinero de Indianápolis Aaron Francisco, sobre quien Santonio Holmes anotó en el Super Bowl XLIII, aseguró a La Afición que esa historia no se repetirá el domingo.
  • 2010-02-06•NFL

Foto: AP

Para Associated Press, Santonio Holmes fue nominado a la mejor foto de la década, la más importante y a la vez, decisiva. Su recepción para touchdown frente a Arizona durante el Super Bowl XLIII con 35 segundos por jugar, le dio a los Acereros de Pittsburgh su sexto Trofeo Vince Lombardi, mientras que para los Cardenales esta fue su derrota más dolorosa como organización, aunque en especial a una persona le caló hondo, aún lo lamenta, alguien que por no reaccionar medio segundo antes habla de cómo su vida cambió.

Aaron Francisco, quien sus primeros cuatro años nunca fue un jugador popular, alguien buscado y menos, al que todos quisieran entrevistar para llevarse las portadas, el 3 de febrero de 2009 se quedó con miles de primeras planas nacionales e internacionales, su foto, por todos los ángulos llegando tarde e intentando que Holmes no tuviera posesión o los pies sobre la zona de anotación, se vio por más de 200 países.

Aaron, hoy profundo de los Potros de Indianápolis, perdió la marca que traía con Holmes, pero él no fue el único culpable para que Santonio atrapara el pase de anotación más dramático en la historia de los Súper Tazones, ya que otros dos ex compañeros en Arizona se equivocaron.

“Estaba en la cobertura, era necesaria mi ayuda, pero yo tenía que estar en el fondo, no en la banda, hubo confusiones en las marcas y lo demás sucedió”, recordó Francisco en exclusiva.

Era segunda y gol en la seis de Arizona y los Cardenales salieron a esa jugada con un paquete de cover 2, en el que cargaron cuatro, otro más, el linebacker central quedó como dropper, cuidando la zona media del campo, mientras los seis restantes estaban asignados a ir con los receptores.

“Realmente ya no sueño con ello, pienso que todos salimos adelante poco a poco, no podemos cambiar el pasado o lo que sucedió, hay que seguir con la vida, y aunque no lo llamaría una pesadilla, el juego debía tener un ganador y un perdedor, y espero que este año me pueda dejar atrás eso y estar del lado del ganador”, señaló el hawaiano-irlandés.

En la jugada, Dominique Rodgers-Cromartie, él directamente asignado a Holmes, y Ralph Brown con Willie Parker se tiraron juntos a la esquina cuando la jugada al parecer se rompió cuando Ben Roethlisberger hizo una finta, así que Brown se tiró a acompañar a Cromartie, mientras Francisco presentía que Holmes haría un corner route o ruta a la esquina.

Santonio se quedó con el ovoide y Francisco con las manos vacías. Se paró y se fue a su zona de anotación, donde el silencio reinaba.

“No fue suerte, sigo pensando que ellos hicieron una gran jugada. Yo ya no volví a verla, no quiero saber si fue en verdad un touchdown, no podemos cambiar la decisión, hay que aceptar que así fue, una anotación”.


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Cortado, pero regresó

A cuatro días de empezar la temporada, el 5 de septiembre, Arizona lo liberó, pero ni 24 horas después Indianápolis lo reclamó de waivers (lista especial en la que el jugador es libre).

Ahora, a sólo un día de su segundo Súper Tazón seguido, Francisco dijo que como nunca había aparecido en una portada, su esposa, en una forma de motivarlo para olvidar dicha acción, y no con el afán de hacerlo sentir mal, colocó un cuadro con la jugada, mismo que ve para no cometer otra vez el mismo error.

“Mi primera reacción cuando la vi estaba molesto, no quería ver esa foto otra vez”, comentó el jugador portador del jersey 43. “Está por todos lados en mi mente, aunque sólo la colgó donde tenemos la alberca”.

¿Perder dos al hilo?

Al preguntarle a Aaron cómo sería estar en el equipo perdedor por segundo año en fila, su rostro se descompone.

“Es muy duro levantarte de una derrota así, porque pasaste por todo el campo de entrenamientos y estás con tus compañeros hasta el juego final. En verdad es muy difícil perder un Super Bowl una vez, pero dos en fila...”, sentenció el back defensivo.

La preparación es la diferencia

Aaron Francisco, quien pasó sus primeros cuatro años con Arizona, confesó que la diferencia entre su antigua organización y la actual, Indianápolis, es el trabajo físico y de estudio que se da.

“Todo es muy diferente entre un equipo y el otro. Allá en Arizona, entre los entrenamientos y las juntas acabábamos aproximadamente todos los días a la 1:30 de la tarde, pero aquí con Indianápolis siempre salimos a las 5”, comentó.

Además, dijo que el coach Jim Caldwell normalmente nunca les da dos días aunque ganen, mientras que el entrenador Ken Whisenhunt, cada que Arizona ganaba en domingo, les decía que se vieran hasta el miércoles.

Emilio León | Enviado, Miami