¡Ay, Alonso!, ¿dónde tenías la cabeza?
En Privado
Joaquín López-Dóriga
Si van a hacer pendejadas, que al menos
las hagan con inteligencia. Florestán
En México hay una obsesión enfermiza de los políticos por trascender; hablan, pedantemente, del juicio de la historia, como si ésta no se reservara el derecho de admisión.
Eso de la trascendencia es una obsesión, y por ella son capaces de cualquier tontería, algunas realmente históricas.
Hoy vemos las bolas que se hacen para cumplir con el calendario escolar, que deben elaborar funcionarios sin hijos o con rencores congénitos, para alterarle la vida a los padres de familia.
Cuando Ernesto Zedillo, a su breve paso como secretario de Educación Pública (1991-1993) con Carlos Salinas, implantó el nuevo calendario escolar de 200 días, buscaba establecer ese mínimo anual de clases, que quitando los 104 días de fines se semana, deja 61 para los acortados tramos vacacionales, Semana Santa y Pascua, verano y Navidad, más los puentes de guardar.
Luego vendría otro ajuste, éste a la Ley del Trabajo, para que los días de descanso obligatorio se pasaran al lunes de esa semana, long weekends, excepción hecha del Día del Trabajo, el 1 de mayo, y del aniversario de la Independencia, el 16 de septiembre, que son inamovibles.
Hechas todas estas modificaciones, los autores del actual calendario escolar ignoraron la realidad, el sentido del deber de la alta burocracia confirma que el sentido común es el menos común de sus sentidos, y para este curso salieron con la novedad de que estas vacaciones serían del lunes 21 de diciembre al ¡jueves! 7 de enero.
Los burócratas hicieron que 30 millones de mexicanos, entre estudiantes y maestros volvieran a clases en ¡jueves!, provocando, primero, un gran ausentismo y, segundo, una nueva forma de calificar a las autoridades educativas
Pero qué podemos pensar si ayer por la mañana, cuando Carlos Loret preguntó a Alonso Lujambio sobre la posible suspensión de clases hoy debido al frío, que no se dio, éste se refirió al calendario ¡electoral!
Retales
1. POR ESO. No está pensando bien Jesús Ortega. Lino Korrodi ya lo embaucó con que él es mejor candidato para el gobierno de Tamaulipas, y Ortega se lo compró. Korrodi por el PRD es la vía más corta para que el PRI repita;
2. COMPLICIDADES. El presidente Calderón debería ordenar una auditoría al insondable fideicomiso que manejó los ingenios expropiados por Fox y la comercialización del azúcar por miles de millones de dólares. Él se iría de espaldas y otros a la cárcel. Lo que no sé es por qué el temor; y
3. ABIERTO. El secretario de la Función Pública, Salvador Vega Casillas, dijo ayer que no ha renunciado a buscar la candidatura del PAN al gobierno de Michoacán. Lo de la hermana del presidente Calderón, Luisa María, es un garlito; él no lo permitiría. Lo de César Nava, más que una posibilidad.
Nos vemos mañana, pero en privado.


