Así están las cosas en algunas partes

Luis Petersen Farah

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  • 2009-11-22•Política

Lo que pasó en Nuevo León esta semana puede ser una estampa de la infiltración del crimen organizado en las corporaciones policiacas del país. El miércoles, la SIEDO ordenó aprehender a tres ex secretarios municipales de Seguridad Pública: el de Monterrey, el del municipio metropolitano de Guadalupe y el de Montemorelos, que está a menos de una hora de la capital del estado. También detuvieron a diez policías y buscaban a otros 16, pero fueron los ex funcionarios quienes se llevaron la nota. Sobre todo porque los tres ya habían sido detenidos antes. Y liberados.

Además, el jueves se supo que había orden de aprehensión contra un cuarto ex secretario, éste del municipio de Escobedo, con el pequeño dato adicional de que hasta ayer era el encargado de Metropol, uno de los proyectos de seguridad más importantes del actual gobierno estatal. Está prófugo y después de tres días de ausencia a su trabajo fue dado de baja. Él también había sido detenido antes. Y liberado.

A principios de junio, la policía Ministerial de Nuevo León había ido por ellos, pero la Procuraduría del Estado no presentó suficientes pruebas en su contra. Días después, uno fue recontratado como asesor por el gobierno Municipal de Monterrey y dos fueron acogidos por el gobierno del estado. “No son huevos al gusto”, respondió el entonces titular de la Secretaría de Seguridad Pública estatal cuando le reclamaron su decisión. Alegaba que si no habían sido encontrados culpables, no debía tratarlos como tales.

En el operativo de esta semana participó, por supuesto, el Ejército. Ya han pasado casi dos años desde que los militares empezaron con la limpia de las policías en Monterrey y alrededores. Han detenido agentes y mandos de prácticamente todas las corporaciones, tanto estatales como municipales. Pero las infiltraciones continúan y las presiones aumentan: a casi un mes de haber tomado posesión, muchos alcaldes no tienen todavía secretarios de Seguridad Pública. O sus candidatos reprueban las obligatorias pruebas de confianza, o no quieren aceptar el cargo. Entre los municipios faltantes se encuentran nada menos que Monterrey, San Nicolás, García (ya tenía, pero fue asesinado hace dos semanas), Santiago, Juárez, Pesquería y Montemorelos.

Por eso no hay que extrañarse tanto de la desesperación y de los aplausos con los que muchos regiomontanos dieron la bienvenida al discurso retador y subido de tono del nuevo alcalde de San Pedro Garza García. Así están las cosas en esta zona del país. Como en varias otras.

luis.petersen@milenio.com