La crítica: Intersticio

Progresismo falaz

  • 2009-11-22•Cultura

Xavier Rubert de Ventós.
Xavier Rubert de Ventós. Foto: Especial

Xavier Rubert de Ventós ha reflexionado extensamente sobre el papel de la filosofía en la vida cotidiana, acuñando en el camino conceptos esenciales como «la importancia de no verlo claro», referido a que la primera condición para el quehacer filosófico es no entender algo, y a partir de la fricción producida por esa incomprensión se hace posible el surgimiento de una teoría que apacigüe la ansiedad. De ahí también su fuerte crítica a la moderna «producción de sentido» que ya tiene codificada toda la realidad para el individuo, de quien sólo se exige que se pliegue al script, que no cuestione qué son las cosas, sino que se limite a actuar como se espera ante situaciones dadas.

Los dos conceptos anteriores son especialmente importantes en temas políticos, área nebulosa del pensamiento por excelencia (Orwell decía que en materia de política rige una lógica mental distinta; individuos que en su vida privada se rigen por el sentido común y saben que 2 + 2 = 4, en temas políticos son capaces de malabares y piruetas mentales equiparables a su ya famoso 2 + 2 = 5). No importa de qué lado del espectro político se sitúe el dogmatismo, la norma es la ausencia de una reflexión propia que permita valorar y tomar posturas caso por caso. En un ensayo titulado «No somos ni socialdemócratas», Rubert demuele una de las posturas más rígidas, cuya cerrazón yace precisamente en la ilusión de ausencia de rigidez, la progresista socialdemocracia, con un argumento muy sencillo: tras la renuncia a la revolución roja, la izquierda se refugió en la igualdad de oportunidades de la socialdemocracia, «pero ahí estaba esa naturaleza humana dispuesta a defenderse con uñas y dientes y para desmentir, punto por punto, la más mínima convicción socialdemócrata». ¿Cómo? A partir de la universal búsqueda de que los hijos aventajen a los otros, que sean mejores que el resto, que vayan a una mejor universidad, etc. Remata Rubert: «Pensamos como socialdemócratas, en efecto, pero seguimos actuando como ventajistas».

México • Eduardo Rabasa