Alfonso Reyes, sus impresiones estéticas en una exposición
2009-11-22•Cultura
Dentro de las obras completas de Alfonso Reyes no existe un solo título dedicado en exclusiva a las artes plásticas, pero en vida no sólo mostró sensibilidad hacia esa manifestación, en todas sus formas, sino también mantuvo relaciones personales con artistas de distintas partes del mundo, como se refleja en algunos de sus textos, dispersos en su vasta producción.
Como parte de las actividades para conmemorar el centenario de su nacimiento y el 50 aniversario de su muerte, el Museo Nacional de Arte (Munal) albergará la exposición Alfonso Reyes y los territorios del arte, nacida con la intención de dar cuenta de las impresiones estéticas del escritor regiomontano dentro de su obra ensayística, a decir de Arturo López, curador de la muestra.
“Con qué artistas se vinculó, cuáles fueron sus ideas, qué tanto escribió sobre la plástica mexicana y el arte universal. Apoyado en las investigaciones de Raquel Tibol y de Héctor Perea, se necesitaba ampliar la línea; por eso surge la muestra, a fin de vincular a un escritor y sus impresiones estéticas.
“En el caso de Reyes, las artes plásticas fueron más divagaciones literarias: sus encuentros y sus impresiones con diferentes artistas nacionales y extranjeros, porque él nunca se consideró un crítico de arte; al contrario, manifestó sus reservas con respecto al género.”
De acuerdo con el investigador del Munal, el autor de Visión de Anáhuac llegó a reconocer que su relación con las artes plásticas no había sido tan constante, pero como todo escritor había sentido la necesidad de escribir ante la contemplación de una obra de arte.
“No lo hizo de manera tan profunda como para considerar que sea un crítico de arte referencia en la historia del arte nacional. Lo que tratamos de ver nosotros es a un escritor que incursionó en el género, tal vez de manera indirecta, pero tuvo referencias importantes: haber hallado las ‘pepitas de oro dentro de su vasta literatura’, como dice Raquel Tibol, nos permite situar la trayectoria, la época, el estilo que desarrollaban varios artistas; alusiones que son importantes para historiar el arte mexicano.”
Relación entre dos artes
Alfonso Reyes y los territorios del arte, a inaugurarse el 24 de noviembre, se divide en seis núcleos, dentro de un recorrido que se inicia en 1905, con su llegada a la Ciudad de México, y termina en 1959, año de su fallecimiento.
La exposición se integra con 182 obras, entre obra pictórica, dibujos, grabados, libros, cartas y revistas, pues la idea es establecer un diálogo entre el propósito de la escritura y su manifestación plástica.
“Mi trabajo como investigador fue buscar, dentro de su amplio paginario poético y prosístico, cuáles fueron las alusiones directas, qué cuadros y qué artistas, o por lo menos contar con el cuadro más cercano a la fecha abordada por Reyes. Lo que hacemos es colocar la obra plástica y su vinculación literaria, sea carta, un libro o el diario del escritor.”
Como ejemplo de la labor desarrollada en distintas áreas del Museo Nacional de Arte, destaca Arturo López, jefe de investigación del recinto, es el dibujo de Julio Ruelas, reproducido en el artículo Julio Ruelas subjetivo, publicado en la revista Savia Moderna, el cual se halló en una colección particular.
Otra obra importante es Windows (1912), de Robert Delaunay, proveniente del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA, por sus siglas en inglés) o un boceto de la Duquesa de Alba, perteneciente a la Hispanic Society, el que permite ilustrar el ensayo de Reyes dedicado a Goya.
La muestra se completa con obra de Manuel Rodríguez Lozano, David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera, por mencionar algunos de los creadores que permiten la aproximación a una de las facetas poco conocidas del mexicano universal, Alfonso Reyes.
Medio siglo de escritura
••• Alfonso Reyes jamás buscó convertirse en un crítico de artes plásticas, pero desde su arribo a la Ciudad de México, hacia 1905, le resultó inevitable establecer la relación, prácticamente desde su incorporación al Ateneo de la Juventud, desde donde sostuvo diálogos con distintos creadores de la época.
La exposición comienza con esa etapa, para dar paso a la labor diplomática de Reyes y sus esfuerzos por difundir el arte mexicano, dentro de un periodo en el que ingresa a la crítica cinematográfica, junto con Martín Luis Guzmán, a través de la columna Fósforo, por lo que dentro del recorrido habrá una sala dedicada a esa faceta.
El final de la muestra está dedicado a su regreso a México, en 1939, y lo que hace a favor del arte nacional. Las secciones de Alfonso Reyes y los territorios del arte son: Albores, los modernistas del Ateneo; Lejanías. Estampas de París y Madrid; Cuadros, el cine que vio Fósforo; Monterrey en Sudamérica y La tierra de Anáhuac.






