Un triunfo celestial
2009-11-22•Futbol Mexicano
El triunfo rayado llegó desde el cielo. Seguro que Antonio de Nigris lo quiso así en su homenaje póstumo: que su hermano Aldo le dedicara un gol y el delantero cumplió con el deseo, y le otorgó a Monterrey la victoria por 1-0 ante el América, en el juego de ida de cuartos de final.
El número 11 de La Pandilla lloró y honró emocionado la memoria de Toño, fallecido el domingo pasado, y su anotación cimbró al Tec y despertó una sensible y emotiva comunión que tocó la tribuna y al plantel albiazul en un tributo inolvidable en honor del Tano.
El conjunto regiomontano sacó ventaja en el primer episodio de Liguilla, en un juego trabado que se sentenció con la definición impecable de Aldo, con un magistral zurdazo ante la salida de Ochoa, en un resultado que no define la eliminatoria y que deja con el trámite en el aire para el Estadio Azteca.
Monterrey domina; América llega
La nostalgia invadió el duelo por el recuerdo de Antonio de Nigris. Fue difícil, principalmente para Monterrey, dedicarse al partido cuando en la semana pensó en la memoria del jugador fallecido.
La tristeza por la muerte de Toño que doblegó a la afición que colmó el Tecnológico se trasladó a la cancha y le pegó a la plantilla regiomontana, que al menos en el comienzo salió despistado, ausente de que se jugaba mucho para pensar en un pase a la semifinal.
De a poco, La Pandilla dejó el sentimiento por De Nigris y comenzó a meterse al encuentro, con voluntad, pero jugando precavido, con el conocimiento perfecto de que el rival histórico tiene linaje de grandeza y en cualquier momento saca la casta de equipo protagonista.
El equipo albiazul, con cautela para no cometer errores ante un adversario de riesgo, se adueñó del balón y el terreno de juego, pero sin conectarse al frente, ante un disminuido Aldo de Nigris y un Suazo que sufrió el marcaje como estampilla de Aquivaldo Mosquera.
América, fiel al estilo conservador que le impuso Chucho Ramírez, se sintió cómodo sin la pelota, sabedor que en un contragolpe podría aniquilar el deseo de triunfo de Monterrey. Cabañas se perdió el primero cuando su cabezazo salió desviado del arco de Jonathan.
Osvaldo Martínez, en medio de la zaga águila, apenas avisó con un disparo forzado y lejos de la portería de Ochoa. En el último minuto de la apertura, Beausejour robó en la salida y filtró para Cabañas, quien envió por encima su disparo a puerta y dejó sin gol al América.
En honor a Toño
El segundo tiempo fue diferente. Rolfi Montenegro tocó la puerta apenas al minuto del complemento y exigió el lance salvador de Jona. Suazo, de cabeza, contestó. Después llegó la jugada que cambió el juego: Suazo trazó en diagonal para De Nigris, que bajó el balón con el pecho y definió de zurda ante la salida de Memo, en el 1-0 que enloqueció la casa rayada y la afición sacó los pañuelos blancos con la imagen de Antonio de Nigris para festejar la anotación.
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Cabañas, en tiro libre, sacudió la red, pero por fuera, ante una hinchada americanista que en el instante celebró al pensar que la pelota había entrado. Vucetich no quiso sobresaltos y replegó a su equipo para defender la ventaja y de su inicial línea de cinco pasó a cuatro.
Monterrey, entonces, se dedicó al contragolpe con los ingresos de Sergio Santana y Darío Carreño por Valdito y Aldo de Nigris, quien salió como héroe.
Chucho Ramírez no reaccionó en la banca y América apeló a la inspiración de su plantel y casi llega a dos minutos del final, con otro tiro libre ejecutado por Cabañas, pero el balón salió a un lado del arco de Orozco.
No hubo más en los tres minutos suplementarios y el 1-0 definió un duelo emotivo por el homenaje luctuoso para Antonio de Nigris. El triunfo parece poco en una eliminatoria reñida, pero Aldo honró de la mejor manera a su hermano: con un gol.
El dato
En la Temporada 1991-92, Monterrey y América jugaron semifinales, los regios se impusieron a las Águilas con un gol de Carlos Bianchezi, en el juego de ida.







