Aseguradoras: Hey! Doc, ya te pagaron ?

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Dr. Oscar Hernández G. - Pulso

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  • 2009-11-22•Política

Hoy son muy pocas las aseguradoras de gastos médicos que trabajan con decoro. Inicialmente el trato con los pacientes suele ser muy amigable y prometedor; el paciente asegurado por momentos llega a ostentar su monto asegurado, entre otras ventajas. Las compañías aseguradoras realizan convenios con médicos que acceden a formar parte de su “red o staff ” por lo general los honorarios están sujetos a un tabulador de consultas, procedimientos, hospitalización y cirugías; dicho tabulador resulta ridículo para la mayoría de los profesionales, y reciben el pago entre tres y seis meses; sin embargo, aun así el convenio se realiza con un pequeño grupo de médicos privilegiados, en ocasiones novicios, que se compensan con la cantidad de pacientes.
Curiosamente, en algunos casos todo marcha bien mientras el asegurado no se enferme y pague puntualmente sus cuotas; el calvario inicia cuando el paciente enferma de urgencia y requiere ser hospitalizado, peor aun si es a altas horas de la noche y en fin de semana, pues en esos momentos tendrá que demostrar que pertenece a una aseguradora, de lo contrario habrá que realizar un buen depósito de dinero en caja del hospital privado. Después resulta que no es fácil encontrar un médico de la “red” que pueda atender la urgencia, motivo por el cual el paciente o los familiares llaman a su médico de confianza particular, es ahí donde se desencadena la gran turbulencia burocrática, pues al final , en el día en que el paciente es dado de “alta” a su casa, al llegar a caja de hospital el paciente se encuentra con varios recibos de honorarios médicos, que corresponden a sus médicos tratantes, demoledor problema! pues el paciente creía ingenuamente que la aseguradora cubriría los gastos no sólo de hospital, sino también de los médicos, sin embargo la compañía aseguradora argumenta que los médicos no “pertenecen” a su staff y por lo tanto tendrá que liquidar de su bolsa dichos honorarios , para posteriormente solicitar el fatídico y temido re-embolso , cuya fecha de entrega siempre es un misterio. Hoy, con la situación de crisis económica, son pocos los pacientes que cuentan con disponibilidad de efectivo inmediato para pagar a sus médicos, y por tanto muchos médicos no serán remunerados por su atención al paciente, y si acceden forzosamente a “ajustarse” al tabulador, lo harán a regaña-dientes, a sabiendas de el número de informes médicos, hojas membretadas, recibos cancelados, en fin, toda una serie de artimañas administrativas que tienen como objetivo, supongo, desalentar al médico en el cobro. Además, el asegurado protesta, y con razón : Qué caso tiene pagar mis cuotas, si al final tengo que desembolsar mi dinero !. Este tipo de situaciones dañan y quebrantan la buena relación médico-paciente, pues ninguno se siente satisfecho en su papel.
De hecho, cuando el paciente se entera de los honorarios recibidos por su médico tratante, se ruboriza por pena ajena.
Algo similar ocurre cuando el enfermo requiere de estudios de gabinete o laboratorio costosos, en la consulta externa; es ahí donde se da cuenta de cómo es su socio sanitario: una tomografía o resonancia magnética, ecosonograma o prueba de esfuerzo, etc. que deberían realizarse fácilmente en 2 días puede llevar semanas en su autorización .
Así las cosas, tal parece que el sistema de aseguradoras está diseñado para el paciente sano; su lema favorito es el “ Gana -Gana”.
Por supuesto, el paciente puede cambiar de aseguradora cuantas veces quiera, en la búsqueda de a ver cual es la buena. Resulta obvia la tarea de mejora y perfección en los servicios prestados por las compañías de gastos médicos.

sinrez@yahoo.com.mx

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