El juego de su vida
De todos los jugadores que estarán hoy en el campo de juego, sin duda hay uno que tendrá una emoción especial para disputar la batalla.
Dando ejemplo de fortaleza, Aldo de Nigris cumplirá con la cita de las finales, a unas horas de la última despedida de su hermano Antonio, fallecido el domingo pasado.
No existen palabras para describir lo que vivirá hoy el atacante rayado, máximo anotador en el torneo a la par de Humberto Suazo.
Aldo jugará el partido más importante de su carrera, al estar dedicado a la memoria del que fuera su ídolo y mentor en el futbol.
Su motivación lo mismo puede llevarlo a sobresalir como pocas veces en su trayectoria, que igual distraerlo del diseño del partido.
Pero lo que es un hecho es que será un encuentro aparte, digno de reconocimiento por el solo hecho de enfrentarlo ante el reto de honrar la memoria del Tano.
“No tengo palabras para reflejar esto, todo lo que se siente”, comentó en su única aparición pública de la semana, casi a punto de llorar.
“Yo sé que él (Toño) me está viendo ahorita y que no le voy a quedar mal. Él lo que quería es que yo demostrara que podía hacer las cosas, él lo declaró antes, pero lo más importante ahora es que está al lado de Dios”.
Aldo vivirá el momento más difícil a la hora del homenaje previo. Sin embargo, tratará de ser fuerte, como lo hizo al hablar a las cámaras.
“Sé que lo que quiere es eso (que juegue). Sé que me está viendo y debe estar enojado porque me está viendo así; no le gustaba verme así, pero él sabe que voy a luchar por el sueño que los dos teníamos”.
En medio de todo, ¿has contemplado jugar?
“Yo quiero jugar, si no juego se me va a aparecer Toño y me va a golpear, él lo que quería es que yo jugara, siempre fue un luchador, todos lo sabemos, ojalá agarrar un poco de eso para lograr un cuarto de lo que él hizo, lo que dejó en todas partes de mundo”.
Sin dudar, el ariete puso como ejemplo de su carrera a Toño, y espera rodearse del respaldo de sus compañeros para soportar el impacto del primer partido sin su hermano al pendiente.
“Yo le dediqué la vida él, cada error que cometí en la vida yo me acordaba de él, porque él era el que me regañaba, creo que le voy a dedicar toda mi vida.
“Hoy mis compañeros que me han apoyado al máximo, no tengo palabras para describir lo que siento cuando hombres como Arellano, Ortiz, como todos los compañeros que estuvieron con él, hablan y se les corta la voz”.
La Liguilla es testimonio de valor, y Aldo buscará constatar que este tipo de partidos requieren más que patear un balón en el campo. Son historias de vida.
“Yo estoy sintiendo toda la fuerza que él me está mandando para superar este golpe que es fuertísimo, pero que sé que lo vamos a superar, toda la familia siempre hemos estado con Dios, y él también”, comentó visiblemente emocionado.


