Real de Catorce: El encanto de un pueblo fantasma
2009-11-21•Tornavuelta
Mudo testigo de lo que fue y que nunca volverá ser, el antiguo pueblo minero de Real de Catorce, en San Luis Potosí, luce su arquitectura de casas de cantera, con elaborados balcones, ventanas y puertas adornados con magníficos trabajos de herrería. Tiene una belleza natural y destaca su parroquia, donde año con año se dan cita miles de peregrinos devotos de San Francisco de Asís.
En 1920, al desaparecer su riqueza minera, se convirtió en un pueblo fantasma, pero nunca perdió el esplendor de su época de bonanza.
Real de Catorce forma parte de los “Pueblos Mágicos” de México y hoy pasa por su tercer periodo de auge, que ya no es minero, sino turístico, con los recuerdos de su tiempo de esplendor y una gran dosis de cultura, así como la explotación de su turismo religioso y de naturaleza.
Real de Catorce está a 2,750 metros de altitud en la sierra de Catorce, una de las más altas del altiplano mexicano, con cumbres que rebasan los 3,100 metros de altura. El silencio, el aire limpio y perfumado, así como las vistas espectaculares, son las características a disfrutar mientras caminas las muchas veredas de esta tierra que para muchos es sagrada.
Se localiza a 253 kilómetros de la capital del estado. Y, desde el momento que se asciende por la sierra, el espectáculo, con sus extraordinarias vistas sobre el valle, es de una gran belleza. Para ingresar al pueblo hay que atravesar el túnel de Ogarrio, que mide más de dos kilómetros de longitud.
Real de Minas de Nuestra Señora de Limpia Concepción de Guadalupe de los Álamos de Catorce es como fue llamado al momento en que el virrey de la Nueva España de aquella época (1639), el Marqués de Cadereyta, expidió la cédula de su fundación. Se fue convirtiendo en uno de los centros mineros más importantes de la entidad.
La vida del poblado transcurrió en medio de la febril actividad de los mineros por extraer plata de las entrañas de esa tierra. Cuando las minas dejaron de producir en la cantidad acostumbrada, casi agotadas las vetas, se pensó que el poblado moriría. Sin embargo, Real de Catorce se mantuvo vivo, debido sobre todo al culto a San francisco, cuya estatua localizada en el santuario es meta periódica de nutridas y fervorosas peregrinaciones.
Otro motivo, también religioso, ha hecho que Real de Catorce conserve su presencia en la vida potosina: el culto huichol al peyote, planta que abunda en esta región. Año con año, los huicholes realizan aquí sus ritos ancestrales, que los sitúan, tras larga peregrinación, en un mundo renovado y misterioso; para ellos, en Real de Catorce se ubica la montaña sagrada Wirikuta, donde encuentran la purificación.
Se calcula que en su periodo de mayor auge vivían en el Real cerca de quince mil habitantes. A este respecto conviene notar que es una exageración pretender que aquí vivían 25 mil ó 35 mil personas. Quizá en toda la jurisdicción de Matehuala, que tenía al Real como cabecera sí pudieran vivir treinta mil personas; pero también es oportuno señalar que tal jurisdicción abarcaba varios pueblos, entre ellos Matehuala. De cualquier modo, doce mil o quince mil habitantes eran más que suficientes para convertir en metrópoli a un pueblo de aquella época.
En los últimos años del siglo pasado se repararon algunos empedrados y se construyeron otros. Son de esa época los que todavía hoy caracterizan a Real. No entra en esta categoría la carretera empedrada que une el túnel de Ogarrio con la carretera pavimentada que conecta a Real con el resto del país, pues ese camino se empedró en la década de los setenta.
El túnel de Ogarrio sí es antiguo pues data de 1901. Es el acceso principal al pueblo y se dice que su constructor fue un nativo de Ogarrio, España, de nombre Vicente Irízar. Cuenta con una extensión de 2.3 kilómetros de largo. Ésta fue la última gran construcción que se hizo en Real de Catorce antes de su inminente decadencia. Partiendo de aquí se localiza el sector conocido como “Pueblo Fantasma”, donde se encuentran las ruinas de las instalaciones de la compañía minera encargada de extraer la plata.
Para 1910, la convulsión política de la época fue de tal magnitud que Real de Catorce cerró minas y la inmensa mayoría de sus habitantes abandonó el pueblo. En 1920 no había ni siquiera 300 habitantes. Un número así puede vivir en estas regiones, sin duda, y algo que permitió que los que aquí vivían pudieran incluso vivir más o menos bien fue la devoción al patrono del lugar: San Francisco de Asís, que tenía y tiene fama de milagroso, lo que sigue atrayendo a miles de peregrinos al Real.
Todo esto es lo que ha dado fama al Real como pueblo fantasma. Sin embargo, hoy en día no podemos hablar del Real como un pueblo abandonado. A partir de fines de los años 70 y más aún en la década que está terminando, varias decenas de personas han hecho del Real su casa. Según los cálculos más confiables, ahora viven aquí cerca de mil 200 personas. Muchos son nativos, aunque también hay un buen número de personas de otros países que han encontrado el Real suficientemente atractivo como para vivir aquí.
Dónde comer
Es muy variada la oferta culinaria de Real de Catorce; sin embargo, los lugareños coinciden en que El Cactus es el primero de la nueva generación de restaurantes de Real de Catorce, con especialidad en la comida casera y rústica. Aquí podrás probar platillos italianos y mexicanos, originados de las más tradicionales y típicas recetas de las abuelas, y reproducidos por expertos cocineros. Correo electrónico: elcactus@realdecatorce.net.
Otras opciones son La Esquina Chata, considerado el mejor para desayunar, enfrente de la plaza Hidalgo. También está El Minero, donde ofertan comida regional y minera.
Además están El Tolentino, donde hay comida mexicana y regional, frente a la Plaza Hidalgo; El Rincón de Chavelo, con cocina económica, en Ramón Corona 18; El Café Azul: desayunos, crepería, cafetería e Internet, en Lanzagorta 27.
Cómo llegar
Si vienes en autobús tienes que dirigirte a Matehuala. Una vez que has llegado a la Central Camionera de Matehuala, de la misma central salen autobuses al Real, a las 8:00, 12:00, 14:00 y 18:00 horas. Es necesario un transbordo en el túnel de Ogarrio, cuyo costo está incluido en el precio.
Si vienes en tu propio vehículo, se debe tomar la misma ruta y se puede llegar con facilidad, ya que el camino es bueno. El camino de Real a Estación Catorce es otro asunto, pues sólo puede ser recorrido en vehículos de doble tracción y con suma precaución.






