La poetisa Ana María Vázquez Salgado ganó el premio “Efrén Rebolledo” 2009

Un astrolabio, el que conquistó la poesía

La autora lleva 13 años de escribir y dijo que su inspiración la tomó de su vida. Es maestra de prepa y da clases a niños de primaria para acercarlos a la literatura.
  • 2009-11-21•Cultura

La escritora que nació en Tulancingo ganó el Premio Estatal de Poesía.
La escritora que nació en Tulancingo ganó el Premio Estatal de Poesía. Foto: Juan Vázquez

El astrolabio fue un instrumento utilizado para determinar la posición de las estrellas, era utilizado por científicos para mejorar cálculos y era la principal herramienta que utilizaban los navegantes marítimos durante los siglos XVI, XVII y XVIII.

Tres siglos después, este inusual aparato sirvió como inspiración para Ana María Vázquez Salgado, ganadora del Premio Estatal de Poesía Efrén Rebolledo 2009, por su poemario “El penúltimo astrolabio”, mismo que, aseguró, es una obra que conjunta el deseo por la observación de las estrellas y de lo que significaban para las culturas mesoamericanas.

“Este poemario surge de una manera muy curiosa ya que, ya tenía elaborado el titulo y me puse a investigar que significaba la palabra astrolabio, ya que no sabía bien que significaba, a partir de esto me planteo la forma de darle otro sentido a la palabra”, expresó.

Dentro de “El penúltimo astrolabio”, se habla de amor y desamor “porque finalmente eso es parte de la existencia, es un solo poema dividido en cuatro cantos y un epílogo, y está dirigido hacia el público en general, no hay una edad la que yo pueda decir que es ideal para leer el poemario”.

Ana María es maestra de preparatoria desde hace cinco años, da clases de literatura y de taller de lectura y redacción en una escuela de Tulancingo, considera por el tipo de materias que imparte que “es una obligación para mí estar cerca de los libros y leer, me gusta todo tipo de literatura, no tengo un orden o estilo de literatura favorita, puedo leer desde los clásicos y hasta los novelistas más recientes, pasando por una gran variedad de temas”.

Consideró que dentro de este poemario hay muchas experiencias personales, “la vida se va haciendo de muchas cosas y lo que escribes son precisamente reflejos de lo que vives. La escritura es algo vivencial o lo vives en la realidad literaria o lo vives en esta realidad, sería muy difícil escribir algo que no has sentido o experimentado”.

Durante las vacaciones Ana María dedica su tiempo a dar clases y cursos a niños de preescolar y lo hace como un esfuerzo para contagiar su gusto por la literatura “parte de esto surge de la necesidad de comunicar y generalmente muchas personas consideran que los maestros o las clases de literatura son las más aburridas y hay que tratar de desmentir eso, la literatura es muy divertida, no es tan seria como parece”.

A pesar de no contar con un método educativo que garantice buenos resultados, Ana María cree en el contagio de la literatura “que los alumnos vean que es algo que emociona, que te llena y que te tiene contento, sin eso no podrías contagiar nada”.

Originaria de Tulancingo y parte de una familia que la llevó a vivir en Puebla y el Distrito Federal, Ana María se considera una persona autodidacta, estudió la primaria, la secundaria y algunos semestres de la preparatoria “después me case y tome varios cursos, talleres y diplomados sobre creación literaria, así fue como me forme”.

Destacan el Taller de creación Literaria de la Casa de la Cultura “Gabriel Mancera”; el Taller de análisis y Creación Literaria a cargo del escritor Juan Galván Paulín en 1998; el diplomado “Estética del Erotismo en la Poesía Contemporánea”, impartido por el escritor Gaspar Aguilera, el diplomado “El poema y el poeta” por el escritor Raúl Renán, entre otros.

Vázquez Salgado dijo creer en la innovación y renovación de los escritores, subrayó el empuje que vienen realizando escritores jóvenes “las voces poéticas jóvenes son las que nos van marcando a quienes ya no somos tan jóvenes, tenemos la necesidad de innovar, de sustituir todo el tiempo. Algunos nos ponemos ciertos parámetros, ciertos límites, cosa que los nuevos escritores no hacen, siempre buscan nuevas cosas, nuevos caminos y creo que todos deberíamos de estar en esa misma ruta”.

Respecto a la corta edad de algunos de los ganadores de los premios estatales tanto de cuento como de poesía, Ana María piensa que los nuevos talentos están proponiendo cosas interesantes “tienen que estar plantear cosas nuevas que sean de interés y deben ser interesantes para que las personas que califican estos concursos los volteen a ver”.

La profesora ganó con el poemario “El penúltimo astrolabio”.
La profesora ganó con el poemario “El penúltimo astrolabio”. Foto: Juan Vázquez

Con 13 años como escritora, Ana María ya está trabajando en lo que será su próxima obra, “cuando uno termina de escribir algo, no quieres ni redactar correos electrónicos… sin embargo ‘El penúltimo astrolabio’ lo terminé a principios de este año, en el mes de marzo, entonces ahorita ya estoy trabajando en otro poemario, que ya está bastante avanzado”.

A pesar de su gusto por la poesía, también ha explorado el mundo del cuento y la novela, son terrenos que no desconoce y que tampoco descarta para futuros trabajos literarios.

El premio que recibirá Ana María consiste en un apoyo económico de 35 mil pesos en efectivo y un reconocimiento, además de la publicación de la obra por parte del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, que tendrá los derechos del poemario durante todo un año.

Apasionada del campismo y del senderismo, la obra de Ana María fue elegida ganadora de entre 32 poemarios que recibió el Comité Organizador este año. Los poetas mexicanos Rafael Torres Sánchez, Eduardo Langagne y Diego José, fueron los jueces encargados de darle el fallo el pasado 23 de octubre.

“Me llegó la convocatoria mediante un correo electrónico y yo ya tenía hecho prácticamente todo el trabajo y fue cuando me nació esta inquietud por meterlo al concurso, sin saber, claro que iba a salir ganadora”.

Para Ana María su mayor interés se enfoca en seguir educando y continuar contagiando a todos sus alumnos su gusto por la literatura, los libros y la lectura.

Tulancingo•Jonathan Collazo