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Respuestas a Círculo de Poesía

La réplica de Alí Calderón a una columna de Heriberto Yépez (“Poesía y homofobia”, Laberinto 334) da pie a los siguientes textos de dos poetas involucrados en una polémica que trasciende las fronteras literarias.
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  • 2009-11-21•Literatura

Ilustraciones: Luis Miguel Morales

Estimado José Luis Martínez S.,
Director de Laberinto

Agradezco pueda dar cabida a los siguientes párrafos que les estoy enviando. Me veo en la necesidad de precisar y contextualizar algunos puntos —que me involucran de manera directa— en “la correspondencia” entre Heriberto Yépez y Alí Calderón.

1. Sobre una bola de nieve convertida en un descabezado.

De pronto, el origen de todo esto desapareció. La venganza del Círculo de Poesía (a partir de aquí CDP) contra mí fue haber comentado la denuncia en torno a las irregularidades del Premio Jaime Sabines 2009 obtenido por Claudia Posadas. Para quien desee informarse en detalle sobre este tema —investigado por una comisión del CONECULTA de Chiapas— puede recurrir a Google y sacar sus propias conclusiones.

Por eso, la diosa Némesis y la Poesía Nacional encarnadas en Mario Bojórquez —asumidas por él en toda su majestuosidad en varios correos— decidió castigarme vía un fotomontaje, sublime en la escala de las películas de Alfonso Zayas. Allí aparece mi cabeza pintarrajeada —ideal para ganar la corona de la Reina en el Carnaval de los Mochis— sobre un plato de milanesa con papas. Por buen gusto o deferencia —que agradezco sinceramente—, tal vez, Heriberto no mencionó a quiénes se aludía en esas rimas venenosas, arte povera finalmente de alguien que escribe con las vísceras. Pues ahí, en ese escrito recalcitrante y también, inocentemente remolón, pleno de homofobia y xenofobia, se nos exhibía a Eduardo Milán, a Hernán Bravo Varela, a Sergio Téllez-Pon y al que escribe estas líneas.

Como si el CDP fuera la Alhóndiga de Granaditas —dispensaran lo patriotero de la referencia— mi cabeza estuvo colgando ahí por poco más de dos semanas, mostrada como escarmiento para quien, en el futuro glorioso, ose cuestionar “movida” alguna o anote en “lista de oprobio contra la autoestima” a algún miembro de tan honorable círculo lírico. Por mi parte, juro que no volveré a hacerlo; aprendí la lección. Para colmo, una de mis tías abuelas descubrió el fotomontaje y amenazó con no heredarme la hermosa casa de muñecas que una tarde de otoño me prometió.

2. Comparar chanchos con jabalís.

No entiendo si hay alguna relación entre “el poema” difundido por CDP y “el poema” de Daniel Saldaña París publicado en Letras Libres (octubre, 2009), criticado también por Yépez en su columna de la semana pasada; y sobre todo, relación para que la existencia de ambos derive en el panfleto lírico y visual que nos dedicaron. Por eso, mi extrañeza sigue incólume porque, mucho me temo, si alguien de motu proprio escribe un texto contra alguno de los miembros del multicitado círculo yo recibiré, sin deberla ni temerla, otra descarga de escarnio y mala poesía de parte de la Diosa Némesis y de la Poesía Nacional. No es justo. No es lógico. Aunque claro, “el tejido invisible del poder cultural” (Alí Calderón dixit) me convierte en uno de los autores intelectuales y materiales de los tropiezos, cuestionamientos y descartes en torno de sus carreras literarias impolutas y en ascenso. ¡Qué honor! Pero no, muchas gracias, renuncio a ser uno de sus villanos favoritos.

Por supuesto, entre “los poemas” referidos hay puntos en común: carecen de todo mérito literario, no digamos poético; ¿son oprobiosos?, el primero es superior a todas luces, aunque el segundo también destila ponzoña. Otras diferencias que saltan a la vista: el primero consigna nuestros nombres y el segundo lanza a los aires evocaciones venenosas; el primero se esconde —paradojas de paradojas en un poema muy machito— en un seudónimo mientras que el segundo está firmado con las iniciales DSP. ¿Hablamos de lo mismo?

Por otra parte, es de pena ajena, traer a colación a Villon, Rimbaud y Góngora para justificar el texto homófobo y xenófobo que nos dedicaron; para empezar, el poeta andaluz suscribió con SU NOMBRE las sátiras contra Ruiz de Alarcón y no, con el de Bulmaro Higuera, nombre elegido por el colegiado de CDP. ¿Pequeña diferencia? Cabe decir que el texto de marras había circulado en correos meses antes de que se colocara en el portal del CDP junto con otros, igual de malos e injuriosos, dedicados a David Huerta, Raúl Dorra y Julián Herbert y enviados —vía una cuenta abierta expresamente para el caso— por ¡¡¡¡Hernán Bravo Varela!!!! Estos muchachos del CDP, vaya que son ingeniosos. Poseen una musa a todas luces despechada y holgazana.

3. Más profundo que su propio ombligo.

Consigna el vocero de CDP en su réplica a Heriberto Yépez: “El tema verdadero, el profundo, tiene que ver con la estructura del campo literario y con las condiciones subjetivas que lo constituyen”. ¿¿¿¿Eureka???? He leído esta frase unas diez veces y nomás no desvelo el calado de su presunta lucidez. A lo mejor, si la convierto en una especie de mantra me podrá servir para combatir el insomnio.

4.¡ Por favor, ese manantial ya se secó!

Algunos de los poetas que integran el CDP han convertido a El manantial latente en toda una referencia. Desde el resentimiento han canonizado este trabajo. De verdad, no era para tanto; el libro ya caducó. Lo advertimos sus compiladores en el prólogo firmado hace 7 años. Nuestra muestra tuvo muchas notas, a favor y en contra, pero ninguna, NINGUNA, habló en términos de que provocó un “ambiente irrespirable” o que ofendió a los poetas que no fueron seleccionados como creen algunos militantes del CDP. Por supuesto, este tipo de acusaciones no pertenecen a la crítica literaria, dudo incluso, que una ONG ambientalista o de derechos humanos las tome en serio.

5. Sobre los abusos del poder a los poetas verdaderos.

En la respuesta de Calderón a Yépez se lee, en repetidos momentos, que el perverso e invisible poder los ha arrinconado —como a una tribu de pieles rojas— y les ha cerrado puertas para publicar y darse a conocer. Todo un muro de lamentaciones. Habrá que echar un ojo a las fichas bio-bibliográficas de los hacedores del CDP para darse cuenta que no les ha ido nada mal: la mayoría con libros, premios, becas, encuentros, traducciones y antologías de poesía joven y de “poesía viva de México”. Me alegro por eso, qué bien, los felicito. Parece ser que el temido y odiado poder no es tan poderoso, a fin de cuentas. Claro, algunos casos son bochornosos: el Premio Aguascalientes para M. Bojórquez y el Benito Juárez a A. Calderón (dado por aquél), amén de otros —que no es complicado averiguar— sacan a la intemperie un tufillo de escándalo.

No hace mucho, CDP intentó un infructuoso “golpe de Estado” contra el equipo de la revista Crítica; en ese entonces, desplegó un asalto mediático —en el radio que va del Popocatépetl a la Malinche—, con las más lambisconas cartas al rector de la UAP. Añadían, en esos comunicados, que una vez despedidos estos “escritorzuelos cosmopolitas” la persona ideal para dirigir esta publicación era, ni más ni menos, A. Calderón, el destapado de M. Bojórquez, su antiguo maestro de retórica en la Fundación para las Letras Mexicanas. Voilá.

6. Despedida y disculpa.

Nunca, hasta hace unas semanas, había participado en las “guerras de mails”. Fue mi debut y mi despedida. Para colmo, mea culpa, el origen de todo esto fue un largo y bien documentado correo —dirigido a la opinión pública— que denunciaba “fraude y corrupción” sobre el Premio Sabines a Claudia Posadas. Lo leí con molestia y no dudé en reenviarlo a algunos contactos con comentarios míos. Después de dos comunicaciones privadas, con Jorge Fernández Granados y José Vicente Anaya, fui advertido que el autor de ese correo denunciatorio era presumiblemente un seudónimo: Joaquín Gaviria Beltrán, poeta colombiano. Lamenté el hecho y me recriminé haberme prestado a la difusión, no obstante que las pruebas de la denuncia estaban ahí, documentadas y en espera que la institución convocantes tomara cartas en el asunto; por eso mismo, envíe un segundo correo donde advertía mi ligereza por difundir la denuncia firmada con un seudónimo. No apruebo en lo absoluto ese tipo de práctica. Pero, una vez más, las pruebas de las presuntas irregularidades siguen ahí para su evaluación y dictamen.

En este avispero aparece una vez más CDP; en ese portal se publicaron tres reseñas de uno de los libros de Claudia Posadas, lo que me hizo suponer que dos de los jurados, José Vicente Anaya y Bojórquez, miembros del Consejo de CPD, estaban enterados de que ese libro, junto con otro, también editado, —futuras secciones del libro ganador— estaban publicados y contravenían con ello a dos cláusulas de la convocatoria. José Vicente me aseguró que él no sabía esto y que el libro premiado era el mejor de los participantes. No dudo de su palabra, su honor y su juicio. Por lo mismo, le ofrezco una disculpa pública por anotar como probable su conocimiento de los hechos. Pero de Mario no puedo opinar lo mismo; por lo visto, él escamoteó y capitalizó (de cara a los otros dos jurados y a la institución misma) esta información que a la postre puso en tela de juicio las bases de equidad y anonimato de todos los participantes.

Lamento haber abusado del espíritu plural de Laberinto para desahogar estos asuntos, circunstanciales y pueriles a todas luces. Sin nada más que agregar, lo saluda agradecido y afectuosamente

Ernesto Lumbreras




A Alí Calderón

¿Ninguna homofobia? Alí, basta ya de mentiras y golpes de pecho. Inicias enumerando las acciones gay friendly de otros y evades tu responsabilidad al publicar el libelo en el que me infamian. Esas historias las he escuchado miles de veces: “Tengo muchos amigos gays y no soy homofóbico”. Y adviertes sobre lo que publicarán pronto en Círculo de Poesía. Qué bueno, sólo habrá que ver desde qué óptica; particularmente estaré al tanto de esos textos que mencionas.

Por fortuna la poesía nunca ha estado sujeta a ningún tipo de moral: desde Marcial, Góngora, Quevedo... Novo hacía circular sus poesías satíricas en copias, pero siempre con su nombre. Recién, Luis Vicente de Aguinaga y Juan Carlos Bautista escribieron un par de sonetos en tu contra, y los firmaron con su nombre… no es el caso de Bulmaro Higuera, porque estoy convencido de que ese señor no existe: obvio es el seudónimo de alguien, tal vez tuyo. Porque siendo colombiano, ¿cómo sabe tan bien de los pleitos en la poesía mexicana? Ernesto Lumbreras, Hernán Bravo Varela y yo somos los tres poetas aludidos en el libelo ése que publicaron en Círculo…, por eso les exigí que lo retiraran, como lo han hecho. Ahora bien, dejando el texto ése de lado, ¿qué me dices de la imagen que lo ilustraba donde se veía el rostro de Ernesto con los labios pintados? ¿Quién permitió que ilustrara el texto?

¿Poscritos los miembros de Círculo… del aparato cultural? ¿Campaña en contra? ¿Acoso, hostigamiento y provocación? Te refresco la memoria: tú mismo has ganado un premio en Zacatecas y te publicaron en el mismo sello donde apareció El manantial latente, Tierra Adentro, un libro de ensayos, y a Mijaíl Lamas un libro de poesía. Mario Bojórquez tan sólo este año ha sido tutor de las becas de Jóvenes Creadores del Fonca (dado que pertenece al Sistema Nacional de Creadores) y recién fue jurado del premio Jaime Sabines. Qué bueno que mencionas los dineros en la cultura: en tu currículum te vanaglorias de haber sido de la primera generación de escritores de la Fundación para las Letras Mexicanas, financiada por los hombres más ricos de este país, en la que después de ti han estado Jair Cortés, Álvaro Solís, Lamas, teniendo a Bojórquez como su mentor y con el respaldo de director de la Fundación, Eduardo Langagne, quien les ha cedido ese coto de poder. De manera que participan muy activamente en la vida cultural desde diversos espacios e instituciones.

En realidad lo que te duele es que en la lista final de El manantial latente estén tus amigos: Bojórquez, Cortés, Solís. Cortés, incluso, escribió un texto feroz contra Lumbreras en Alforja. ¿De quién proviene, entonces, la provocación? Han tenido la oportunidad de responder con sus propias antologías (tú mismo has hecho una) y me da gusto: ¿por qué no superar ya esa dichosa lista? Lo de Letras Libres me parece de una paranoia excesiva: no me imagino a toda la redacción volcada en confabular contra los de Círculo…, en todo caso es obra de una sola persona de menor rango.

Por cierto, Heriberto fue el primero en alzar su voz en contra de los mails de Puro alegar, nadie que yo conozca reaccionó a las provocaciones: cuando tengan el valor de decir quiénes son entonces responderemos. Por eso celebro que ahora se publiquen estos textos en un espacio público, abierto y plural.

Sólo construiremos una verdadera crítica —y polemizaremos, si eso quieres— cuando partamos desde la verdad, con nombres, pelos y señales (aguas: pero sin meternos en cuestiones personales), sin escribir pintándose como mártires de la humanidad.

Sergio Téllez-Pon