Amigo del ex rector, comentó que nunca vio en él signos de depresión

Estaba escribiendo sus memorias: Cosío

Pide investigar si hubo “alguna situación extraña” detrás del suicidio.
  • 2009-11-21•El Tema

A la par de la guerra legal que libraba en contra de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Carlos Briseño Torres tenía un nuevo proyecto de vida, que incluía escribir sus memorias, en caso de que el fallo de las autoridades no le hubiera permitido regresar a su oficina en el edificio de Rectoría, aseguró su amigo cercano, el ex diputado Salvador Cosío Gaona, quien además pidió que se investigue si hubo “alguna situación extraña” o las verdaderas razones de esa “angustia, de esa zozobra, de esa decisión”.

“Sí nos llegó a comentar que estaba haciendo algún recuento de reflexiones y memorias desde su época estudiantil hasta su época como funcionario universitario, de casi 20 años […] Me manifestaba que tenía una situación productiva, de inversión, de exportación de un tequila en sociedad con algún amigo en Los Ángeles y que tenía ofertas de tipo académico en diversos lugares más allá de Jalisco y de México, pero que estaba esperando una resolución para abocarse a aceptarlas”, comentó el presidente de la agrupación política Conciencia Cívica.

Además, según dijo, Briseño planeaba dar conferencias sobre temas de economía y administración pública.

Salvador Cosío recordó a quien fue rector como un “hombre maduro, sereno, acostumbrado a luchar desde muy joven” y que tenía claros sus escenarios. Sabía que, en caso de ganar la lucha a la UdeG, no sería fácil consolidarse, pero también “estaba consciente de que podía no perder: estaba dispuesto a dar una batalla hasta donde pudiera sin poner en riesgo su integridad y la de su familia […] No le tenía miedo a la eventual derrota jurídica”.

Cosío Gaona aseguró que nunca vio una actitud que pudiera presumir una eventual depresión en Carlos Briseño: “Por eso me llenó de sorpresa, de incredulidad y luego zozobra de que quizá no pudimos interpretar algunos signos […] Pero creemos que es una cuestión muy, muy, extraña”.

Guadalajara. Natalia Barragán