La rendija de reforma económica
Acentos
Juan Gabriel Valencia
Esto no se ha acabado. Todavía otros actores políticos, relevantes y pertinentes, pueden ocuparse de cosas de importancia y trascendencia. El potencial de perspectivas políticas y económicas del país, el potencial al menos, está por encima de la estulticia de Ernesto Cordero y de Agustín Carstens.
El diario Reforma hace (aquí en MILENIO sí se puede citar a todos), el 20 de noviembre, el recuento de seis premios Nobel que han cuestionado la política económica de los gobiernos panistas en los últimos nueve años. Si el mocoso de Ernesto Cordero quiere construir su candidatura panista para el 2012, o si Agustín Carstens quiere hacer su jubilación dorada en el Banco de México, deberían elegir otros terrenos discursivos, menos arriesgados y colectivamente más rentables.
A pesar de esos, uno, pequeño de origen, y otro, disminuido, con el paso del tiempo y su no pertenencia política a nada, a final de cuentas, existen rendijas de oportunidad, a la mano, razonables.
Todos los actores que intervinieron en la negociación económica están inconformes. Por diversas razones. Pero el factor es el PRI. Eso decidió la elección el 5 de julio y hay apertura y disponibilidad. En contraparte está la histeria declarativa inmediatista de gente como Gustavo Madero, Santiago Creel, Felipe González. Si efectivamente va a seguir valiente, señor Presidente, ponga orden en los suyos.
En una nota que apareció por ahí, la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados dio a conocer la integración de un grupo encaminado a construir un acuerdo hacendario para la República. Hubiera sido más feliz hacer un acuerdo económico para la República, que no sólo tenga que ver con las finanzas públicas sino con el estímulo al 75% del producto nacional, que no es sólo 25% del presupuesto con respecto el PIB. Pero es un avance.
Con la aprobación del paquete económico se resolvió la urgencia. La solución no durará ni meses. Es de celebrar que ante el arreglo político posible de la coyuntura exista conciencia de lo necesario, a más tardar para abril del próximo año. Existe la rendija, hay que reiterarlo, para resolver estructuralmente cinco temas, que pondrían de nuevo a México en el rumbo de su recuperación económica y del restablecimiento de su liderazgo político y productivo en la región: simplificación de la estructura fiscal (con todo lo que eso implica, en términos de eliminación de regímenes especiales); generalización de los gravámenes que permanezcan en esa estructura, incluido el IVA generalizado; disminución de tasas impositivas, sobre todo del ISR, como consecuencia de las medidas anteriores; establecimiento de fórmulas multianuales de aportaciones y participaciones estados y municipios; y fijación, con carácter igualmente multianual, de reglas de operación para la tributación y el ejercicio del gasto.
En el PRI se piensa en la probabilidad de ganar la Presidencia de la República en 2012. A partir de entonces, algunos al menos, responsables, no quieren llegar a habitar una casa en ruinas. O es de esta fecha al día del niño de 2010 (para celebrar a muchos panistas) o nos vemos en julio de 2012. La agenda está en manos del PRI. Y lo está porque si creen en sus posibilidades del próximo sexenio tendrían que pasarse los dos o los tres primeros años de ese sexenio en reformas económicas costosisísimas y tal vez irrealizables. Se requiere lucidez económica, planeación política, ética de la representatividad, diseño de futuro.
2010 es un año crítico en lo económico frente a una lenta o nula recuperación americana y en lo político terminal, para el procesamiento de iniciativas legislativas de importancia. Repartir responsabilidades en 2010 o asumir solos responsabilidades en 2012. Ésa es la disyuntiva del PRI. Sujetar principios constitucionales, el ejercicio de la soberanía popular y de la representación popular a los estatutos de un partido o prevalecer sobre el pandillerismo asambleísta del PRI y estar a la altura de las grandes perspectivas de la Revolución, de la pluralidad y del talento que le dieron origen. Que el PRI es más eficaz que los panistas no hay duda. El problema es qué PRI es más eficaz que otro.
Contra lo que digan los asmáticos del PRD y del PAN, el PRI, solo, abrió los caminos de la libertad democrática de México. Es hora de que destrabe el sendero de la prosperidad. Si es que tienen sentido del futuro y no sólo del pasado imaginario.


