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Corriente secreta

La cultura soy yo

Tardarse ocho meses en ofrecer lo que a todas luces es una obligación de las autoridades, no parece un gran avance.
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  • 2009-11-21•Antesala

Consuelo Sáizar acaba de cumplir ocho meses al frente del organismo rector de la política cultural de México. Durante esos ocho meses ha evitado revelar el estado de la dependencia que recibió de manos de Sergio Vela. A lo largo de ese tiempo la rendición de cuentas no figuró entre sus prioridades. Aunque sigue sin dar a conocer la situación del CNCA —cuando más ha acusado a las pasadas administraciones de haber incurrido en el subejercicio, ha culpado a los directores de Publicaciones de entregarle una oficina que cuenta con graves problemas—, la funcionaria se comprometió hace unos días a efectuar ejercicios públicos de evaluación sobre los objetivos y resultados de la dependencia. Tardarse ocho meses en ofrecer lo que a todas luces es una obligación de las autoridades, no parece un gran avance.

En todo caso, tras largos meses de silencio, de despidos, de recortes, Sáizar se reunió por fin con los medios para informarles que no piensa sacrificar proyectos y seguirá entregando fondos a “lo sustantivo”. No se sabe qué es y cómo decide la titular del Conaculta “lo sustantivo”. Sin embargo, pueden localizarse algunos indicios en el acto de instalación de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, a la que por cierto, según nota de Reforma (14 de octubre de 2009), la funcionaria se presentó acompañada por sus directores y coordinadores, en una operación inédita cuyo fin, sostiene el crítico cultural Eduardo Cruz Vázquez, consistió en llenar de subordinados el salón de sesiones “para que nadie la incomodara con un grito o con un discurso contrario a sus intereses”. Escribió Cruz Vázquez: “Quería un acto para ella sola. La cultura soy yo, le andaba por exclamar. La cultura es conmigo y con nadie más”.

Pues bien, durante aquella sesión, Sáizar planteó algunas de sus prioridades. Quiero referirme a la que ella misma consideró central: la digitalización de contenidos de museos, sitios arqueológicos y bibliotecas “para que todos los mexicanos tengan acceso a ellos”.

El anuncio llega a unas semanas de la publicación del informe sobre educación de la OCDE, que señala que en la mitad de las primarias de este país no existe siquiera una computadora para uso escolar, e indica que el 60 por ciento de las secundarias carecen de conexión a internet. Llega cuando las cifras disponibles indican que sólo el 20 por ciento de la población tiene acceso a la red —y que ese 20 por ciento la usa, por lo general, con fines sociales y de entretenimiento: enviar correos (70 por ciento), chatear (40 por ciento), subir fotos o videos (34 por ciento), bajar música (49 por ciento).

No hay duda de que México se debe incorporar cuanto antes al uso masivo de las tecnologías. Lo que cuesta entender es que, en lugar de preservar y atender el patrimonio arqueológico y museístico, en lugar de hacerlo accesible en forma directa a la mayor parte de la población, la prioridad del CNCA consista en fabricar un patrimonio virtual al alcance de “las mayorías”. ¿En eso se nos irá un sexenio que consumió de modo desastroso sus primeros años?

Hay otra mala noticia: Sáizar aseguró que el recorte presupuestal de más del 30 por ciento que se ha decretado contra el Conaculta no paralizará su capacidad de gestión. Se comprometió a cuidar el dinero y respetar las plazas sindicales. ¿Eso significa que el hacha seguirá cayendo contra los verdaderos operadores del organismo, los trabajadores por honorarios y de confianza? ¿Eso significa que los sindicatos, las bases de la profesora Elba Esther, que devoran un altísimo porcentaje de ese presupuesto, se mantendrán intactos?

Héctor de Mauleón • demauleon@hotmail.com