Se desempeñó en el ámbito cultural durante más de 25 años
Rinden homenaje a Jorge Luis Espinosa
2009-11-21•Cultura
Las lágrimas no terminaban de caer, la mirada de Alba Sofía ya era vidriosa. A sus once años de edad sabe que ella fue uno de los pilares en la vida de su padre, Jorge Luis Espinosa Morales (Comitán, Chiapas, 1963-Ciudad de México, 2009).
Consuelo Sáizar, amiga antes que como presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), recordó la relación entre padre e hija durante la presentación del libro En memoria del fuego: no había día en que no mencionara a su hija.
“Jorge Luis decía que la aparición de su libro había sido el día más feliz después del nacimiento de Alba”, dijo la funcionaria en el acto, que devino homenaje a quien dedicara casi 25 años de su vida al periodismo cultural.
“Quisimos hacer la presentación en la fecha que él había elegido; lo cambiamos a la Librería Rosario Castellanos, chiapaneca como él, y quisimos rendirle un homenaje todos los compañeros, que tanto lo quisimos”, comento Sáizar frente a Alba Sofía y muy cerca de Blanca Valadez, reportera de MILENIO y actual compañera.
El reflejo estaba en quienes incluso permanecieron de pie para atestiguar una sesión de recuerdos de quienes fueron editores de Jorge Luis: María Elena Matadamas, Víctor Manuel Torres, Héctor de Mauleón, Jorge Cisneros y José Luis Martínez S., director de Laberinto, suplemento cultural de MILENIO.
La literatura como asidero
Jorge Luis Espinosa todavía alcanzó a organizar los detalles de la presentación de su libro, En memoria del fuego, aparecido dentro de la colección de Periodismo Cultural del Conaculta.
Homenaje al profesional pero en especial al amigo, al ser humano que vivía con alegría y que hallaba en la escritura de sus textos periodísticos una forma de estancia en el periodismo cultural mexicano.
Asimismo, la evocación de un hombre que halló en los libros un asidero: los devoraba por pasión y para encontrar respuestas acerca de lo personal y de lo colectivo, por lo que sus lecturas favoritas estaban del lado de la filosofía; siempre viajaba con una libreta y con un libro de Schopenhauer, de Cioran, de Kant, de Heidegger.
“Basta leerlo en este libro (En memoria del fuego)”, expresó José Luis Martínez S., “para darnos cuenta de su cultura, del cuidado que pone en cada texto, de la pertinencia de sus preguntas cuando entrevista, de su bagaje documental cuando realiza un reportaje. Quedan pocos periodistas como él.”
En el libro se reúnen algunos de los textos de Jorge Luis Espinosa de la última década, de su paso por distintos periódicos. Gonzalo Rojas, Juan Goytisolo, César Aira, Isabel Allende, Mario Vargas Llosa, José Emilio Pacheco, Salvador Elizondo, entre otros aparecen en la publicación, si bien su autor era consciente de que se trata de reportajes y entrevistas que “crepitaron en el ayer”, pero no por ello dejaban de tener fuego.






