Los trazos de Martín Ramírez se exhiben en NY
2009-11-21•Cultura
De acuerdo con los especialistas en la historia del arte, como el mexicoestadunidense Edward Madrid, son cinco los máximos representantes en el mundo del “art brut” o autodidacta en el mundo: el norteamericano Bill Traylor, el suizo Adolf Wölfli, el inglés James Castle, la suiza Alöise y el dibujante mexicano Martín Ramírez, quien vivió en Estados Unidos hasta su muerte en 1963, ingresado en un hospital psiquiátrico.
El hallazgo de las obras de Ramírez y de su talento abarca ya una larga historia, sobre todo en el país vecino, porque en México ninguna colección privada o pública cuenta con alguna pieza suya. La única exhibición de obra suya en territorio nacional fue en 1989, en el extinto Centro de Arte Contemporáneo de Televisa.
El mito de este artista, originario de los Altos de Jalisco y quien emigró a la Unión Americana en los años 20, vive un capítulo más en la Feria Latinoamericana de Arte Moderno y Contemporáneo de Nueva York, PINTA 2009, donde se presenta parte de su obra: cerca de 150 dibujos encontrados en 2007 en el garaje de una casa al norte de California, los cuales se suman a los 300 que ya existían.
En PINTA 2009, que se extenderá hasta este 22 de noviembre, en el Metropolitan Pavilion y B. Altman Building, Chelsea, participan 60 galerías, dos de ellas mexicanas, Ginocchio y Toca/Galería, que reflejan el pulso del mercado del arte moderno y contemporáneo de Latinoamérica en Nueva York.
La obra de Ramírez se presenta en la Galería Ricco Maresca de Nueva York, quien comparte con los herederos de este dibujante los derechos de sus obras, sobre todo de los 150 dibujos que fueron localizados recientemente.
“El tema de Martín Ramírez ya tiene una larga historia —cuenta a MILENIO el crítico de arte Edward Madrid, especialista en la obra de este dibujante—, data de los años veinte, cuando este artista llegó a Estados Unidos, en los años de la gran depresión económica.
“Ramírez trabajó en los ferrocarriles y en las minas, pero después de un tiempo desapareció hasta que las autoridades de California lo encontraron en la calle y lo ingresaron en una institución para enfermos mentales. Los expertos lo diagnosticaron como esquizofrénico. Pasó la última mitad de su vida, más o menos 30 años, internado”, cuenta Madrid.
Fue en esta institución psiquiátrica donde empezó a realizar sus dibujos, ya que los responsables del nosocomio le regalaban regularmente papel y lápices, aunque él hizo sus propias hojas de papel más grandes para acomodar sus composiciones y elaboró su propio pegamento con saliva y papas masticadas, una especie de engrudo.
El crítico relata que a finales de los años 40 “pasó por el hospital un profesor de arte y psicología, de origen finlandés, el profesor Pasto, y descubrió a este artista autodidacta. Con el tiempo se hicieron buenos amigos y Pasto se convirtió en el primer depositario de la obra de Ramírez, en la cual destaca una iconografía católica, es muy visible: iglesias, cruces y la Virgen”.
Finalmente, fue la famosa galerista de Nueva York Phyllis Kind, especialista en el campo de investigación de los autodidactas, quien a principios de los setenta dio a conocer al mundo en sus galerías la obra de Martín Ramírez.
“El campo del arte de los autodidactas ya tiene una historia muy larga —concluye Madrid—, de más de un siglo de investigación, y sin duda este artista es uno de los cinco más grandes maestros en este ámbito. Es una lástima que todavía no sea lo suficientemente reconocido en su país, a pesar de que las piezas de Ramírez ya son muy deseables por los coleccionistas informados y están valoradas en miles de dólares.”
Más arte para el Museo Tamayo
••• Durante la Feria PINTA 2009, el Museo Rufino Tamayo ha sido invitado a participar en el Programa de Adquisiciones de Museos de PINTA, con ello la institución recibirá fondos por 10 mil dólares, para comprar arte latinoamericano en la feria y así mejorar su colección.
Mauro Herlitzka, director institucional de PINTA, destaca: “El programa de adquisiciones de museos lleva tres años y convoca a las instituciones que juegan un papel protagónico en el desarrollo y difusión del arte latinoamericano en el mundo. Esta iniciativa garantiza fondos a los museos para que enriquezcan sus colecciones comprando obra en la feria”.
Los museos que se eligen, agrega, son aquellos quevv tengan una actividad consistente y proactiva y de excelencia en el coleccionismo de arte latinoamericano, “y el Tamayo cumple con estos requisitos”.
PINTA llevará el arte latinoamericano a los mercados más conocedores y exigentes, y luego de haberse asentado en NY, Londres es la puerta de ingreso natural para llevar a sus artistas a los públicos de Europa.






