Historia
“Queremos verla otra vez reporteando”
En los días más recientes esperanza es la palabra que se menciona entre los michoacanos. La corazonada de que María Esther Aguilar Cansimbe, quien labora para los periódicos Cambio de Michoacán y El Diario de Zamora, esté viva radica en la fe de su familia, de amigos y compañeros de oficio. Varias veladoras iluminan de día y noche algunos hogares de ese municipio.
“Tenemos la esperanza de que esté con vida”, “queremos seguir viéndola con radio en mano monitoreando la vida, reporteando”, dicen varios de sus compañeros.
María Esther lleva diez días desaparecida. Sus trabajos periodísticos más recientes son haber publicado la detención de Jorge García Garnica, El Bofo, señalado como uno de los líderes del cartel La Familia en Zamora.
En los medios impresos para los que trabaja quedó registrado un caso más. Luego de una persecución que llevó a militares a catear un lujoso rancho donde aprehendieron a tres presuntos narcos, uno de ellos hijo del ex alcalde de Tangancícuaro.
Días después, María Esther también supo de dos jóvenes que fueron brutalmente golpeados por el jefe de la policía zamorana, Jorge Arturo Cambroni, quien cortó sus 18 años de antigüedad como agente de la Policía Federal para aceptar la invitación del alcalde panista Alfonso Martínez. La nota provocó la destitución del funcionario michoacano.
Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha manifestado la necesidad de que las autoridades dirijan sus pesquisas sobre estos tres temas, pero “de manera peculiar” en el caso del ex agente de la Policía Federal.
“Como especialista en la nota roja, María Esther corría importantes riesgos”, juzga RSF y agrega: “Esperamos que la investigación prospere rápidamente y no se estanque como ocurrió con los casos de las desapariciones de los periodistas José Antonio García Apac, el 20 de noviembre de 2006, y Mauricio Estrada Zamora, el 12 de febrero de 2008. De hecho estamos a la espera de saber cuáles son las iniciativas que piensan tomar las autoridades judiciales de Michoacán y el nuevo procurador general de la República, Arturo Chávez, para resolver estos casos”.
Por lo pronto se han ido diez días con “un silencio prudente” de sus amigos y familiares. Desean a María Esther con vida. La última vez que se supo de la periodista de 32 años fue el pasado 11 de noviembre.
Ese día, habría dicho a sus conocidos que recibió una llamada para cubrir el simulacro de un incendio en una guardería. Ningún reportero o medio local tuvo conocimiento del hecho.
Luego de su desaparición, sus familiares acudieron ante las autoridades judiciales para denunciar el hecho y pidieron a los medios de comunicación no hacer eco del caso por la integridad de María Esther. La prensa local tuvo que callar no sólo por la petición de la familia de la periodista. Lo ha hecho también ante el temor de algún acto violento del crimen organizado.
“Estamos con la familia de María Esther y también por ella, porque es una reportera bien aventada”, son los comentarios que hacen sus compañeros de trabajo. De hecho, varios de ellos estuvieron a punto de entregarle una carta a Felipe Calderón durante su gira por La Piedad, Michoacán, pero por ese “silencio prudente” abortaron su intención de enterar al Presidente del caso que coincide con el primer aniversario del asesinato de Armando Rodríguez Carreón, del periódico El Diario, asesinado el 13 de noviembre de 2008, en Ciudad Juárez, Chihuahua.
México cuenta con 56 periodistas asesinados y ahora con nueve desaparecidos desde 2000, pero siempre con la esperanza de ponerle punto final a esa larga y dolorosa lista.


