¿Y la Revolución?

Invitado

Humberto Zurita Eraña

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  • 2009-11-21•Al Frente

“En las revoluciones todo se olvida. Los beneficios que otorgáis hoy
son olvidados mañana. Cuando cambien las cosas, se desvanece
la gratitud, la amistad, el parentesco, todos los vínculos,
y a lo único que se atiende es a satisfacer el propio interés”
Napoleón

Ayer fue 20 de noviembre, aniversario del inicio de la Revolución Mexicana y pareciera que cada año la euforia de su celebración es menor. Mal, porque las nuevas generaciones de mexicanos deben de conocer y saber las razones que originaron ese movimiento social, así como el resultado del sacrificio de los compatriotas que dieron su vida en esa gesta armada.

Veamos. Resultado de la lucha revolucionaria, la clase política se dividió y enfrento hasta que el General Plutarco Elías Calles fundo el PNR, como resultado del primer gran acuerdo político revolucionario, en donde tenían cabida la mayor parte de las expresiones políticas de la época.

Posteriormente el General Lázaro Cárdenas refundo el partido, dando pie al PRM. El país se estaba restableciendo y reorganizando. Con Miguel Alemán se consolida el desplazamiento de los Militares como clase política y dirigente, y refunda al partido, surgiendo el PRI, y en consecuencia, el sistema presidencialista.

El papel del partido único fue tan importante y trascendental, que no se podía hablar de la revolución sin considerar al partido como parte y consecuencia de ella. Por eso, al desgastarse el instituto político, se desecho el termino Revolución hasta de los discursos, como si con esa sola acción se modernizara al país, claro, en una extraña concepción de modernidad.

Por eso, no es posible que a un año de conmemorar los 100 años de la Revolución y los 200 de la Independencia, no se le dé a esta fecha la importancia que como parte de la formación de nuestra Nación tiene.
Estamos más preocupados por difundir supuestos logros, como el presupuesto recién aprobado en el Congreso de la Unión, que por contribuir con acciones de gobierno a demostrar que podemos hacer de nuestro país un mejor lugar para nosotros y para nuestros hijos. No basta con que hablemos de que se va a reactivar la economía con obras públicas, porque esa no es la única actividad económica ni del país ni de la región.

Por cierto, no es suficiente hablar de transparencia, hay que ejercer un verdadero ejercicio de rendición de cuentas. Ya no estamos en los tiempos del Presidencialismo, donde una sola voz decidía.

La paz social que emanó de la Revolución ha permitido que podamos ir avanzando en un sistema democrático, que afortunadamente, se va afianzando a pesar de las resistencias de los grupos de interés.

Tampoco se trata de desempolvar a la Revolución e insertarla en discursos. La intención es demostrar que conocemos nuestra historia y que sabemos del sentido social que le dio forma a nuestra República. Ya basta de usar conceptos de moda y de visión cortoplacista. Veamos y celebremos con orgullo nuestra historia, para crecer con fortaleza y orgullo nacional.

zurita_milenio@hotmail.com