Lo que no dice Teletón
Marca personal
Miguel Ángel Vargas V.
Otro año más con Teletón. En esta ocasión sus organizadores esperan recaudar 440 millones de pesos (mdp), que, además de destinarlos a la construcción de dos nuevos centros de rehabilitación, también planean utilizar para combatir el cáncer infantil.
Este jueves en el programa Primero Noticias de Televisa se realizó una mesa de debate (o promoción) sobre el evento en la que, en un ejemplo de apertura, se respondieron preguntas lanzadas por ciudadanos desde Twitter (una lanzada por la versión twitera de esta columna @Marca_Personal). Ahí se buscó aclarar que el Teletón no es una estrategia de Televisa para evadir impuestos, como sugiere un email, en el cual se dice que la empresa toma los donativos de particulares que no piden recibo y hace uno sólo en nombre de Televisa, por el cual ésta obtiene un recibo para deducir impuestos.
Fernando Landeros, presidente de la Fundación Teletón, desmontó contundentemente esta acusación aclarando que los donativos nunca ingresan en Televisa, sino que van directamente a las cuentas de la fundación.
En tono bastante sentimentaloide, Lucero y Rebeca de Alba dijeron que los cuestionamientos vienen de gente malpensada que ni siquiera participa. Pero habría que aclararles que exigir transparencia a un organismo que ha recaudado en los últimos 12 años más de tres mil 272 mdp para su causa, no es ni delito ni pecado, sino una actitud muy democrática.
Por falta de interés o de tiempo, en la mesa no se discutieron los cuestionamientos a la transparencia en la operación y al hecho de que realicen labores que le corresponderían al Gobierno. Aunque los estados financieros de la fundación sean auditados por PwC, dicho reporte no es público ni está disponible en su página web.
No hay manera de saber cuánto se invierte en construir los centros, cuánto es gasto operativo o cuánto se destina a altos ejecutivos de la fundación.
Tampoco se puede saber quién construye los CRIT, si siempre son los mismos o si son constructores relacionados con Televisa.
Si esta fundación quiere nuestra ayuda para suplir o complementar al Gobierno en la noble labor de atender a niños discapacitados y de paso pretende hacerse de una buena reputación, tendría que ser más transparente que el Gobierno mismo. Y no lo es.


