Ciudad para todos
Sobre la mesa
Daniel González Romero
Cualquier intento por explicar y aún por entender el significado de construir una ciudad para todos, una ciudad sin exclusiones, da para una extensa gama de posiciones y debates. La frase misma nos asoma a un amplio panorama de posibilidades de explicación. La misma ha sido tema para un sinnúmero de reuniones de diversa índole para discutir propuestas y proyectos relacionados con la posibilidad de construir una ciudad en donde el concepto de democracia –que en su base significa derechos ciudadanos– se convierta en una realidad de tiempo y espacio. En el Congreso del estado hace ya cerca de dos años se encuentra en espera de ser discutida y aprobada una ley sobre los derechos de los discapacitados y con esto el uso y disfrute de la ciudad, entre otras cosas. Tal situación es un ejemplo de cómo un sector de la población permanece excluido de una parte de sus derechos, ya que la movilidad y accesibilidad al espacio urbano y sus funciones representa una necesidad para cualquiera de sus habitantes.
La mencionada ley que se encuentra atorada, oculta, en algún cajón o archivero del Congreso ha sido desde hace tiempo una grave omisión que debe remediarse en el menor tiempo posible. La celebración de los próximos Juegos Panamericanos es una oportunidad para avanzar, aunque sea en una mínima parte este problema. No es que ello signifique la solución de una ciudad para todos pero, en todo caso, abona al cumplimiento de los derechos de personas como nosotros que padecen una situación o condiciones de lo que podríamos denominar movilidad y accesibilidad condicionada o relativa. En otros términos problemas accesibilidad universal. Porque de alguna manera o en algún momento todos podemos padecer lo que se denomina discapacidad, porque discapacidades hay de muchos tipos y momentos y puede clasificarse a partir de usos del espacio material o de procesos de comunicación. ¿Han visto correr al muñequito de los semáforos, quizás para prevenir un posible atropello? La falta de una ley de eliminación de barreras físicas y de comunicación, como ya existe en otros países, es una exigencia de cualquier sociedad que pretenda y construir, avanzar con equidad, en el uso de la ciudad.
Pero para dar un breve vistazo sobre lo que pasa y lo que ha sucedido con el arreglo de banquetas en el municipio de Guadalajara, nos permite constatar que no son sólo los diputados los que han carecido de claridad al respecto, ya que a pesar de la inversión realizada con los arreglos, quizá por desconocimiento profesional de quienes los han hecho, es infortunado observar que el problema de la eliminación de barreras ha sido ignorado. No cabe duda entonces que es necesario apuntar la necesidad de que al menos es este rubro una parte de la construcción de una ciudad para todos en lo relacionado a la movilidad y accesibilidad es urgente. Esto involucra también en buena medida al tan llevado y traído tema de la movilidad no motorizada. Pero como aquí se siguen haciendo las cosas de manera aislada, inconexas, sin una noción amplia de la urbe y un horizonte de justicia, también para todos, seguimos construyendo la ciudad y sus funciones produciendo fragmentos, ineficiencias y discontinuidades. Ejemplos hay muchos para discutir en público y en privado.
Anexo
¿En el tema del predio El Disparate se podría saber y hacer público, por aquello de la transparencia, porqué tanto empeño, necedad e interés de construir y destruir un área ecológica y ambiental esencial para la ciudad y su área metropolitana. Y quienes son los verdaderos interesados detrás de todo esto?


