Entrevista: Carlos Briseño Torres/Rector destituido de la Universidad de Guadalajara
“Ha sido el año más complejo de mi vida”
2009-11-20•El Tema
Justo cuando se cumplía un año de su destitución, Carlos Briseño Torres replanteaba su estrategia judicial, en pos de que la justicia federal lo reconociera como víctima de una decisión ilegal por parte del Consejo General Universitario y de que se le repusiera como rector de la Universidad de Guadalajara. El 29 de agosto de 2009, en ocasión del aniversario de esa decisión, se publicó esta entrevista con Briseño, quien acababa de recibir la noticia de un fallo adverso, luego de que un juez sobreseyó su juicio de amparo argumentando que el tema debía ser atendido por la vía laboral.
¿Siente que está perdiendo su lucha en contra de la UdeG?
No, por supuesto que no. [El fallo] es un serio descalabro, sí, lo reconozco. Creo que nadie, con los mínimos conocimientos de derecho, esperaba una resolución de esta naturaleza. Da vergüenza […] Es una decisión política, no jurídica, la del juez; una decisión en la que ignoraron una violación a mis garantías individuales, y la vamos a combatir jurídicamente. Yo continuaré esta lucha hasta que concluya.
¿Aún cree que volverá a su oficina?
Yo espero que sí. Yo espero que el recurso de revisión que mis abogados están preparando, y que en breve presentaremos, sea resuelto de manera pronta y expedita por el tribunal colegiado al que le va a corresponder, o si la Suprema Corte decide atraer el caso. Confío, sigo teniendo confianza en la justicia mexicana. La decisión del juez lastima, lacera, pero no me hace perder la confianza en la justicia de este país. Confío en regresar a la Rectoría General de la UdeG.
¿Qué ha hecho desde su salida de la Rectoría General, hace un año?
En primer término, [he estado] en el seguimiento y atención de la defensa jurídica. Yo fui despojado ilegalmente, sin haberse respetado mi derecho de audiencia y defensa, para recibir de manera formal la acusación de causas graves. Nunca supe de qué se me acusaba. También he mantenido la comunicación con los miembros de la comunidad universitaria en estas oficinas y he visitado diferentes municipios.
¿Se ha sentido apoyado por la comunidad universitaria o cree que ya se ha olvidado de su causa?
Es difícil que en un año desaparezca de la memoria de los universitarios un hecho tan traumático como el conflicto que se vivió y que concluyó con mi destitución. Sin embargo, encuentro una comunidad universitaria, con los que he platicado, los que me escriben, […] sumamente atemorizada, amenazada. Me he sentido apoyado por una gran cantidad de la comunidad y por la ciudadanía en general de manera impresionante […] siempre hay personas que se me acercan, que me saludan, que me felicitan y que me alientan a seguir adelante.
¿Qué se siente perder la rectoría?
Es un asunto muy complejo, muy difícil. Cuando estás en el cargo te llueven las supuestas amistades y, cuando ya no estás, te das cuenta de que las miserias de la condición humana son muchas más de las que creías. No tienes, por supuesto, la misma actividad, pero ése no es el problema: el problema es la indignación que sientes. Yo no tengo problemas para no ser rector, no nací con el cargo, ni viviré con el cargo. Me dediqué, año y medio, a trabajar intensamente en una agenda; no la tengo ahora, no igual. Da tristeza porque vi truncado un proyecto de trabajo, de manera ilegal, por el único delito de haberme indisciplinado con el dueño de la UdeG.
¿Cómo describiría este año?
Ha sido el año más difícil; ha sido el año más aleccionador de mi vida; el más complejo. He aprendido […] que tengo una excelente familia, tanto la propia como la familia extendida. He recibido una solidaridad que nunca había apreciado como ahora, de mi familia, de mi esposa en particular y de mis hijos. Me he dado cuenta de que realmente tengo muchos amigos, no los que creía que tenía. Los que creía que tenía antes, no eran mis amigos: muchos, de manera miserable, corrieron al inicio del problema; otros, de manera cobarde, me traicionaron.
“Pero también ha sido un año en el que he tenido muchos momentos difíciles, en los que he tenido que aprovechar la solidaridad de los amigos para resistir económica, humana, social y políticamente. Me ha dejado una profunda enseñanza: soy una persona más madura; me di cuenta de mis errores, pero también de mis fortalezas”.
Si pudiera regresar el tiempo y hacer algo diferente, ¿qué sería?
Si volviera a estar en el cargo [...] habría dos cosas que no haría de nuevo: la primera sería no creer todo lo que desde el cargo escuchas […] . Y, segundo, no nombrar en el cargo de funcionarios de la administración a personas tan frívolas y carentes de solidez moral como algunos de los que me acompañaron.






