Ricardo Cabrera Salceda, de la PGR, vive escondido y pide la ayuda del Presidente

Acusan a perito de trucar licencia médica; le dan 9 años de prisión

Denuncia que Sara Mónica Medina, su superior en Servicios Periciales, lo hostigaba.
  • 2009-11-20•M.P.

Instalaciones de la PGR en la capital del país.
Instalaciones de la PGR en la capital del país. Foto: Héctor Téllez

Luego de 10 años de haber ingresado a la PGR, el ingeniero químico Ricardo Cabrera Salceda nunca se imaginó que presentar una licencia médica —apócrifa, según sus jefes— lo llevaría a prisión, cuando sólo buscaba ser atendido del corazón.

Esta situación propició que el perito de la Dirección General de Coordinación de Servicios Periciales busque ahora el apoyo del presidente Felipe Calderón, pese a que el Consejo de Profesionalización de la PGR determinó que no existía culpabilidad de su parte.

Sin embargo, sus superiores solicitaron una orden de aprehensión y posteriormente un juez (el 18 de distrito de procesos penales en el DF) lo sentenció a cuatro años de prisión. Sin embargo, la situación se puso peor cuando apeló, pues un tribunal de alzada (primer tribunal unitario en materia penal) no sólo ratificó la sentencia, sino que la aumentó cinco años más.

Ricardo Cabrera participó en los decomisos de cocaína más grandes de la historia y el desmantelamiento del laboratorio clandestino más avanzado hallado en México.

“Participé en la destrucción de un laboratorio donde se procesaba heroína sintética (fentanilo), mismo que había sido indagado por la DEA”, señala el perito en una carta enviada al titular del Ejecutivo federal.

En la misiva manifestó que colabora en la PGR como perito químico desde el 1 de julio de 1999 hasta (tentativamente) el 31 de agosto del presente año.

“A invitación del director de Coordinación de Servicios Periciales de entonces (1999), Eduardo González Mata, me incorporé a la plana de peritos profesionales en materia de química, previo curso de capacitación y examen de oposición cubiertos exitosamente.”

Desde la fecha de ingreso hasta el 26 de marzo de 2001 “todo fue trabajo constante con un ambiente muy agradable”, señala el perito. “Siempre estaré orgulloso y no dudaría en volver a ayudar a mis jefes, aun en momentos en los cuales había que cargar, sudar y soñar durante el cambio a las nuevas instalaciones en Jaime Nunó (a unos pasos de la plaza Garibaldi)”, indica.

Tras el cambio a la nueva sede también llegó otra administración a la Dirección de Coordinación de Servicios Periciales, que fue encabezada por Miguel Óscar Aguilar Ruiz y su grupo, incluida la química Sara Mónica Medina Alegría.

“El primer incidente desagradable fue cuando Sara Mónica Medina Alegría me llamó a su despacho, y después de un regaño del cual no tenía idea de por qué me lo impartía (sic), al quedarnos solos me llamó la atención, diciéndome que todos los que éramos amigos del anterior director, Eduardo González Mata, desapareceríamos de la coordinación”.

Faltas consecutivas

El perito, único sustento en su familia y encargado del cuidado de su nieto —con discapacidad—, subrayó que su problema de salud requería atención médica.

“Mi salud continuó en deterioro. En diciembre de 2005 me suspendieron mis vacaciones; no asistí a trabajar el 22 y me dieron licencia médica por hipertensión arterial sistémica, pero aun así cubrí turno el día 23, cuando el químico Gildardo Cruz Velasco citó al personal al brindis de fin de año…

“Del 27 al 30 de diciembre ya no pude más con mi padecimiento y tuve que buscar licencias médicas. Ese fue mi error. Más de un mes después me enteré de que el químico Cruz me levantó un acta administrativa por faltas consecutivas, y con base en eso la química Sara Mónica Medina Alegría me pidió mi renuncia el 14 de febrero de 2006, tomando como base dos licencias médicas falsificadas”, señala Cabrera Salceda en su carta al Presidente.

Ante tal situación, el perito de la PGR pidió el apoyo del jefe del Ejecutivo para que se revise su caso. Mientras eso sucede, continúa escondido, en espera de que se aclare su situación.

México. Rubén Mosso