¿Habría otra Revolución?

José de la Luz Lozano

  • Enviar Nota
  • Imprimir
  • 2009-11-20•Acentos

A un año del Centenario de la Revolución y el Bicentenario de la Independencia es sorprendente que no se reporten avances concretos de los eventos con los que celebrarán estas fechas, pero en cambio sí campea un ambiente de crisis económica, de inseguridad y desempleo.

Esta semana estuvo el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, y es el cuarto con la misma distinción que afirma que México es el país de los que más mal manejó la crisis económica y por lo tanto tardará más en salir.

Lo más fácil es responsabilizar al Presidente de la impericia, pero reflexionemos dónde están las reformas de Estado, energética, fiscal, laboral. Los diputados mejor se recetan un día de asueto y los organismos empresariales llaman a frenar cualquier intento de reforma fiscal.

El cuestionamiento generalizado es si las condiciones sociales son de estallidos sociales similares a las de hace cien o hace 200 años.

En lo económico y lo social, la situación es severa, pero a diferencia de aquellas fechas, hoy se tiene un ambiente de libertades, de participación política y de discusión en diferentes foros e instituciones.

Mas no es suficiente sólo la confrontación de ideas y propuestas, es imperativo que se ponga en marcha. El país tiene una riqueza en sus tierras, en sus litorales y bosques, en sus recursos hídricos en la reserva eólica y solar como sustituto de la petrolera.

Nuestra situación geográfica y recursos naturales nos posibilitan salvar esta y otras crisis, pero tal parece que nuestros dirigentes políticos y empresariales sólo apuntan a lo negativo.

Si Hidalgo, Morelos o Guerrero se hubieran frenado en su ideal libertario porque los españoles eran superiores en armas y recursos, no hubiera triunfado la independencia. Si Madero, Carranza y Cárdenas hubieran titubeado por el poderío de Díaz o Huerta, la Revolución hubiera fracasado.

Hay país, hay proyecto, hay recursos, pero sobre todo, hay mexicanos capaces y valerosos que todos los días salen a trabajar, a enseñar, a estudiar, a construir, aliviar o labrar en el campo. ¿Dónde están los líderes, dónde está el gobernante, munícipe o diputado que escuche, actúe y construya?

¿Dónde está el empresario que en lugar de ganar el doble gane la cuarta parte, pero que genere empleos? y ¿dónde está el Gobierno que propicie seguridad pública y certeza jurídica?

Nos indigna el muro de la tortilla de los norteamericanos. Nos molesta que los canadienses impongan visado para llegar a su país. Pero cada año expulsamos a medio millón de mexicanos porque aquí no se generan empleos y porque desde López Portillo se vive del petróleo y aplazamos una verdadera reforma fiscal equilibrada redistributiva.

En cambio, tenemos ostentosos monopolios privados y públicos, tenemos a una docena de hombres millonarios en Forbes, y 20 millones de mexicanos en la desnutrición y la miseria.

Nos alarma el narcotráfico que deja más de 6 mil muertos al año y porque salen en la televisión todos los días, pero el cártel del hambre deja más de 50 mil víctimas anuales entre niños y adultos que mueren por enfermedades asociadas a insalubridad y desnutrición.

Es casi diez veces más mortífero el cártel del hambre que todos los cárteles del narco. A ése hay que atacarlo no con ejércitos, ni policías ni dádivas, sino con acciones coordinadas de todos los sectores para no despertar al México bronco.

Ya está la cuenta regresiva para el Bicentenario, hay que activar el reloj de la acción y de las decisiones certeras en el sector público y privado para reanimar al México próspero que todos necesitamos ya.

jose.lozano@multimedios.com