Guarumo revolucionario
Lo más inútil que heredó la Revolución
2009-11-20•Qrr
El PRI
Fue como el hijo de Rose Mary de la revolufia. Así como Burundanga le dio a Muchilanga, los líderes, generales y caudillos se dieron de plomazos. Los sobrevivientes de la masacre fundaron el PNR, abuelo del tricolor.
La mano de Obregón
Cuando parecía superado el culto a los miembros perdidos en acción, como la pierna de Santa Anna y la oreja de Van Gogh, la mano derecha de mi general se ganó un lugar en los corazones del morbo mexicano.
El culto al chinamecazo
Nadie le dijo a Zapata que los frijoles que le invitó Guajardo estaban fortificados con plomo. El chinamecazo ya forma parte de los usos y costumbres en el país.
El desfile deportivo
A nadie le hacía feliz ver a un ejército de burócratas amarillentos enfundados en pants marchar, sudar y pujar para celebrar la Revolución.
La película Zapata de Alfonso Arau
Ni Arturo Ripstein hubiera rodado un churro de este calibre. En esta cinta, los revolucionarios metrosexuales luchaban por verse bien guapotes al grito de: “¡El peeling es de quien lo trabaja!”.
El rayo láser del monumento a la Revolución
A menos que fuera para evitar un ataque extraterrestre, el rayo no tenía sentido.
La Constitución de 1917
Además de contener las leyes mexicanas, es el violódromo nacional. Después de todo, la Carta Magna está más manoseada que Niurka.
Los discursos mareadores
La Revolución dio material para atascar los discursos de verborrea para apantallar a la perrada.
El corrido de Catarino Maravillas
Un corrido dedicado a un revolucionario que nada más es conocido en los alrededores de Tlaxcala.
El arte nacionalista
Le evangelización posrevolucionaria que el gobierno les endilgó a los artistas nada más sirvió para que los campesinos vieran los beneficios de la gesta en los murales. Mejor les hubieran regalado ejemplares de “El sensacional de campesinos”.
El sufragio efectivo
Aunque es considerado el mantra de la democracia, este fue el mejor chiste que Madero inventó en la Revolución.






