Confusión lunar
La ciencia por gusto
Martín Bonfil Olivera
Recientemente, en una conferencia sobre ciencia escuché la pregunta de un jovencito tabasqueño. Había leído que se estaba bombardeando la Luna con cohetes, y se preocupaba de que, no contento con destruir este planeta, el ser humano quisiera también acabar con nuestro satélite.
Claramente, un caso de desinformación. Seguramente había leído o escuchado del proyecto LCROSS de la NASA, que consistió en enviar una nave integrada por el cohete Centauro, la sonda LCROSS y el orbitador lunar de reconocimiento. Objetivo: investigar detalladamente la composición del suelo lunar, sobre todo saber si hay agua.
El cohete Centauro se estrelló deliberadamente, al doble de la velocidad de una bala, en la superficie lunar, en un sitio donde se sospechaba que podía haber agua. Formó un pequeño cráter. Detrás de él venía la sonda LCROSS, que siguió la misma ruta mientras tomaba fotos y analizaba la luz y los materiales liberados por el impacto.
Como se ve, no era un “ataque” a la Luna, ni eran los científicos de la NASA jugando a las guerritas. Pero la preocupación del muchacho se justifica, en parte porque los medios eligieron titulares como “Estrellan nave en la Luna” o “Nasa bombardea la Luna”, que daban la impresión equivocada. Y en parte porque la cuestión de si tenemos derecho a alterar las condiciones naturales de otros cuerpos celestes es válida.
Dado que todo indica que no existe, ni existió, vida en la Luna, la cuestión del respeto a la naturaleza se vuelve simple: no hay a quién dañar ahí. Podemos aprovechar sus recursos sin conflicto ético, dentro de límites razonables.
Por otra parte, la misión valió la pena: luego de analizar los resultados, la semana pasada se anunció que, efectivamente, hay cantidades significativas de agua en la Luna.
En su magistral novela La Luna es una cruel amante, Robert Heinlein describe la revolución que libera la Luna, convertida en colonia penal, de la tiranía terrestre. Los colonos, dedicados explotar el hielo lunar y la agricultura subterránea, ganan la guerra bombardeando la Tierra con rocas. Es curioso: hoy un bombardeo en sentido inverso marca lo que quizá sea el inicio de la colonización de la Luna.


