La recuperación, más allá de la semántica…

Invitado

Luis Apperti

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  • 2009-11-16•Acentos

Se termina el fin de semana y seguimos en espera del “humo blanco” desde el Congreso para ver como queda la ley de egresos para 2010; durante todo el domingo se ha especulado sobre las posturas de las diferentes bancadas de los principales partidos políticos que ya han lanzado bravatas y acusaciones a sus contrapartes.

La importancia que reviste un hecho como este que debiera ser rutinario, cobra especial trascendencia debido a la dificultad financiera del erario federal y el enorme reto que será el 2010 ante el terrible embate de la que ya ha sido calificada como la peor crisis en la historia.
El incremento en la cifra de desempleados no augura nada bueno respecto a la tan anhelada y anunciada recuperación. Ya hemos comentado en participaciones previas que va a ser un proceso lento y penoso el regresar a cifras de crecimiento como las que tuvimos en agosto del año pasado.

Vamos a esperar ese paquete económico de egresos y sobre todo esperemos el desempeño de las empresas del país durante el primer trimestre del año venidero, para tener la oportunidad de visualizar aunque sea en forma de esbozo el comportamiento de las finanzas nacionales y saber con certeza que tan largo y penoso será el transitar hacia un crecimiento más que esperado, necesario si verdaderamente queremos un país desarrollado.

La cifra de desempleados emitida por INEGI llegó ya a las 2 millones 930 mil personas, siendo septiembre el mes con mayor tasa de desocupación con un 6.41% tasa que no se veía desde 1996.

Este es un indicador dramático para quienes con sólo el anuncio de que ya estamos en vías de recuperación piensan que ya salimos de hoyo, la realidad es mucho más compleja y devastadora que anuncios espectaculares.
La realidad es que antes un trabajador con 4 salarios mínimos se las arreglaba para tener una pequeña casa con financiamiento de Infonavit, un auto modesto y posibilidades de darle educación a sus hijos, hoy ese trabajador esta sin empleo y con muy pocas oportunidades de conseguir otro aún, en peores condiciones que el anterior.

Mientras no logremos crear verdaderas oportunidades para ese trabajador, para los otros cerca de 3 millones que están desempleados y para el millón adicional que cada año se suman a la población económicamente activa (mas bien inactiva), no podremos hablar de recuperación sin que sólo suene a semántica.

Una característica importantísima de el que quiera llamarse empresario es la de tener conciencia social, responsabilidad hacia quienes hacen posible los logros y triunfos de esas empresas, chicas medianas y grandes, que a pesar de críticas, ataques, persecuciones fiscales, injusticias, inseguridad, etcétera, continúan demostrando compromiso hacia su país y la sociedad.

Es este binomio, empresarios-trabajadores quienes podemos transformar este tan deteriorado entorno económico y político.

presidencia@aistac.org.mx