Yo estuve en …El Territorio del Soplao, un lugar rico en ámbar azul
2009-11-14•Tornavuelta
El yacimiento de ámbar, con insectos del Cretácico que se encontró en las inmediaciones de la Cueva de El Soplao, en 2005, será un atractivo más de los muchos que de por si ya tenía está cueva, una de las más importantes y vistosas de Cantabria, España.
Los Picos de Europa, el mar Cantábrico, la Sierra del Arnero y el desfiladero de la Hermina ahora estarán acompañados, probablemente en poco tiempo, por un museo del ámbar, toda vez que las muestras que se han tomado de esta resina, de octubre de 2008 a nuestros días, contienen en su interior animales que hasta ahora no se habían observado en ninguna parte del mundo.
Se trata de diferentes insectos: dos avispas de género y especie desconocidos; una mosca nunca antes descrita; una avispa de la familia de los Megaspilidae, muy difícil de encontrar en los registros fósiles, y un escarabajo, igualmente desconocido. Ejemplares que permitirán profundizar en el conocimiento de los ecosistemas de la era de los dinosaurios.
También han localizado una gran cantidad de hojas fosilizadas pegadas en el exterior del ámbar. Se trata de hojas que pertenecen a la familia de las coníferas, por lo que suponen que este tipo de arbusto era el que producía la resina. Se dice que los insectos quedaron atrapados en el ámbar hace 110 millones de años, cuando Cantabria estaba inundada por el mar.
Además, se presume que la calidad y el color azul púrpura del ámbar sean únicos en el mundo, pues a decir de los investigadores, “la luminiscencia del ámbar de El Soplao es mucho más intensa, sobre todo cuando le pega la luz directa del sol y también tras luces especiales, características extremadamente raras para el ámbar”.
Por todo ello, los funcionarios de turismo no descartan la posibilidad de desarrollar una industria ligada al ámbar en este lugar, pues según saben, se trata de un yacimiento muy grande, de al menos 25 metros de largo por 1.5 de profundidad, que además de servir de atractivo turístico, serviría para la venta de piezas de joyería de la resina, muchas de ellas, con bioinclusiones del cretácico, pues si algo tiene el ámbar de El Soplao es que es rico en insectos.






