Poesía
Fiori di sonetti / Flores de sonetos
2009-11-14•Antesala
Passer mai solitario in alcun tetto
non fu quant’io, né fera in alcun bosco,
ch’i’ non veggio ’l bel viso, e non conosco
altro sol, né quest’ occhi ànn’ altro obietto.
Lagrimar sempre è ’l mio sommo diletto,
il rider doglia, il cibo assenzio e tosco,
la notte affanno, e ’l ciel seren m’è fosco,
e duro campo di battaglia il letto.
Il sonno è veramente qual uom dice
parente de la morte, e ’l cor sottragge
a quel dolce penser che ’n vita il tene.
Solo al mondo paese almo felice,
verdi rive fiorite, ombrose piagge,
voi possedete et io piango il mio bene.
(Petrarca)
Más solitario pájaro ¿en cuál techo
se vio jamás, ni fiera en monte o prado?
Desierto estoy de mí, que me he dejado
mi alma propia en lágrimas deshecho.
Llorar [es] siempre mi mayor provecho;
penas serán y hiel cualquier bocado;
la noche afán y la quietud cuidado,
y duro campo de batalla el lecho.
El sueño, que es imagen de la muerte,
en mí a la muerte vence en aspereza,
pues que me estorba el sumo bien de verte:
que es tanto tu donaire y tu belleza,
que, pues naturaleza pudo hacerte,
milagros puede hacer naturaleza.
(Quevedo)
Quel labbro che le rose han colorito
molle si sporge e tumidetto in fuore
spinto per arte, mi cred’ io, d’Amore,
a fare ai baci insidioso invito.
Amanti, alcun non sia cotanto ardito,
ch’osi appressarsi ove tra fiore e fiore
si sta quel angue ad attoscarvi il core
quel fiero intento: io ’l veggio e ve l’addito.
Io, ch’altre volte fui ne le amorose
insidie còlto, or ben le riconosco,
e le discopro, o giovinetti, a voi:
quasi pome di Tantalo, le rose
fansi a l’incontro e s’allontanan poi:
sol resta Amor che spira fiamma e tosco.
(T. Tasso)
La dulce boca que a gustar convida
un humor entre perlas destilado,
y a no envidiar aquel licor sagrado
que a Júpiter ministra el garzón de Ida,
¡amantes, no toquéis, si queréis vida!:
porque entre un labio y otro colorado
Amor está, de su veneno armado,
cual entre flor y flor sierpe escondida.
No os engañen las rosas, que a la Aurora
diréis que, aljofaradas y olorosas,
se le cayeron del purpúreo seno:
manzanas son de Tántalo, y no rosas,
que después huyen del que incitan ahora,
y sólo del Amor queda el veneno.
(Góngora)
Publicada por primera vez en 2001 por Aldus, que ahora la reedita aumentada y corregida, la antología Fiori di sonetti/ Flores de sonetos es una obra clásica del maestro Antonio Alatorre que muestra las versiones que los españoles del Siglo de Oro hicieron de algunas obras de los poetas italianos, principalmente de Petrarca. En la presentación de su antología, Alatorre escribe: “Hay muchas antologías de poesías del Siglo de Oro. La mía es muy modesta, pues se limita a recoger unas docenas de sonetos. Pero añade, como lujo y como aliciente, los textos italianos de donde proceden”. […] De esta manera, en los sonetos que aquí publicamos “la lectura del original italiano suele aumentar los quilates de la traducción/adaptación” y nos permite admirar —diría Alatorre— a Petrarca a través de Góngora y a Quevedo a través de Torcuato Tasso, o viceversa.






