El alcalde y los empresarios de limpieza extrema

Entre pares

Guillermo Colín

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  • 2009-11-12•Acentos

Desde los tiempos en que gobernara Martínez Domínguez no había habido otro político que suscitara entre los regiomontanos la adhesión admirativa a la mano dura y a la ilegalidad en el filo de la navaja como la que concitó Mauricio Fernández con su apotegma de bolsillo dirigido a los sicarios y capos del crimen organizado: “Se van por las buenas o por las malas”.

La instauración de una fuerza de aniquilamiento a cargo de un grupo rudo, enunciada como acción de limpieza –casi étnica–, robó los reflectores que estaban puestos en el Congreso, al dar a conocer en su toma de posesión como alcalde de San Pedro la ejecución de un narco, de la que no se tenía conocimiento; y cuando aún el cuerpo de la víctima ni había sido descubierto, lo que ocurrió horas después en el DF. Ante el azoro público, Fernández identificó al gobernador Rodrigo Medina como la fuente de su información. Éste lo negó y Mauricio quedó con un flanco expuesto.

El obituario anticipado no sólo movió a suspicacia, abrió en la PGR una pesquisa de curso aún incierto para deslindar implicaciones de la adelantada exequia del ejecutado. Más cuando el recién electo alcalde admitió que el hoy occiso: “Me amenazó de muerte y el muerto fue él”. La columna “El asalto a la razón” en MILENIO Diario reveló que la PGR supo que el vehículo mortuorio de quien se hacía apodar como El Negro Saldaña, en el que sería su último viaje, hizo una escala obligada en SLP. Que presumiblemente para entonces ya traía cola de una célula nuevoleonesa. Su autor, el periodista Carlos Marín, preguntó a quemarropa si no se trataba “del grupo de limpieza de que tanto se ufana el presidente municipal”.

Otros muchos columnistas nacionales repudiaron la idea detrás de los cuerpos de limpieza de Mauricio Fernández. Un diario financiero cuestionó si esta incipiente reproducción de los escuadrones de la muerte y grupos de inteligencia, financiados por el sector privado, anuncian para México ahora sí un Estado fallido. En el clímax del escándalo el secretario de Gobernación tuvo que parar al munícipe desbocado. Su enérgica descalificación de otra ruta afuera del Estado de Derecho fue recibida como apenas justa admonición, pese a que el aludido la tomó a chunga: “Me voy a portar bien”, rezongó Mauricio; como si sus barruntos de ley de la selva y de violencia justiciera patrocinada por la IP fueran travesura y no amagos de ilegalidad flagrante.

Pero en Monterrey sobraron loas y faltaron críticas. A la zaga de la intervención de Gómez Mont, un caricaturista ironizó lo dicho por el secretario de Gobernación trazando su figura en un estercolero. Frente a él pintó a unos trabajadorcitos de limpieza en actitud de inocuos escuchas de sus advertencias, con sus cubetas y escobas al brazo (y no con las armas homicidas propias de las brigadas clandestinas de ajusticiamiento).

Aún voces, en otros momentos lúcidas, como la del ex conductor de aquel programa televisivo llamado Foro, que hizo anales en la TV regiomontana, hoy tiñeron de valentía lo que en la práctica es un pronosticado descarrilamiento del Estado de Derecho. Sobre el alcalde con “soluciones simplistas” (como lo llamó Gobernación), Gilberto Marcos estimó en cambio que “por actuar con valentía, tiene el apoyo de nueve de cada diez sampetrinos”.

El ex comunicador social no demostró su aserto pero se podría aventurar que abreva en los veneros del conservadurismo extremo anclado en la sociedad norteña. Tanto así que ahí, por cierto, pueden rastrearse todavía versiones que hablan de un episodio secreto de la guerra sucia de los setenta al que se le ha echado encima tierra de olvido: el aniquilamiento en Chipinque de una generación de guerrilleros regiomontanos por una brigada blanca de ajusticiamiento, financiada por la IP sultana, como la que hoy pretende Mauricio Fernández.

El actual Frankenstein –en ciernes o ya operativo–, por lo pronto hizo emerger con fuerza inusitada el perfil de un político mediático, oportunista, que puede crecer en el clima social imperante donde la gente está atemorizada y consumida en impotencia. Y las promesas de Mauricio de buscar no quién se las deba, sino quién se las pague, pueden ser yesca al fuego.

De cara a la carrera por la Presidencia en el 2012, ante los deshidratados prospectos panistas, Mauricio ya tomó una bandera, marcó agenda nacional, y como daño colateral nada despreciable hizo derrapar al aliado del puntero priista Peña Nieto, el gobernador de NL, quien se lió hasta en un diálogo ríspido con el secretario de Seguridad Pública Federal sobre un vacío de poder en la entidad. Rodrigo Medina en un primer momento celebró que el alcalde estuviera “echado para adelante”, luego reculó cuando escuchó la filípica de Gobernación, pero tan quedito que su PRI local ni la oyó, por lo que luego publicaron desplegados desmintiendo apoyar al sampetrino.

Con los tremores de un volcán naciente o con el estrépito de un chivo en cristalería, la noción disruptiva de los grupos de limpieza , por donde se le vea es una estrategia fascista, desestabilizadora, de extrema derecha... y posiblemente al tiempo de un nuevo precandidato presidencial con muchos intereses detrás, difusos y apenas entrevistos...

gcolin@mail.com